Chistes para reirse

La madre le dice a la hija:
– Mijita, ¡dicen las vecinas que te estás acostando con tu novio!
– Ay, mami, la gente es tan chismosa… una se acuesta con cualquiera y ya dicen que es el novio…

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– ¡María, tu marido se va a tirar por la ventana!
– ¡Dile al tarado ese que le puse cuernos, no alas!

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– Carmen, ¿estás enferma?… Te lo pregunto porque he visto salir a un médico de tu casa esta mañana…
– Mira guapa, ayer por la mañana yo vi salir a un militar de la tuya y no por eso estás en guerra, ¿verdad?

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– Dígame. ¿Cuál es el motivo por el quiere divorciarse de su esposo?
– Mi marido me trata como si fuera un perro.
– ¿Le maltrata, le pega?
– No, Quiere que le sea fiel…

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Un ladrón le grita a otro, en medio de un asalto:
– ¡Viene la policía!
– ¿Y ahora qué hacemos?
– ¡Saltemos por la ventana!
– ¡Pero si estamos en el piso 13!
– ¡Este no es momento para supersticiones!

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En una fiesta se acerca un camarero para ofrecerle más whisky a una chica:
– Señorita, ¿gusta otra copa?
– No, gracias, me hace daño para las piernas.
– ¿Se le adormecen?
– No, ¡se me abren!

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Una joven rebelde muy liberada, entra en un bar completamente desnuda. Se para frente al camarero y le dice:
– ¡Deme una cerveza bien fría!
El camarero se queda mirándola sin moverse.
– ¿Qué pasa? -dice ella- ¿Nunca ha visto a una mujer desnuda?
– ¡Muchas veces!
¿Y entonces qué mira?
¡Quiero ver de dónde va a sacar el dinero para pagar la cerveza!

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Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta. El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos la luna del escaparate. Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice:

– Mire amigo, ¡jamás haga eso otra vez! ¡Casi me mata del susto!
El pasajero le pide disculpas y le dice:
– No pensé que se fuera a asustar tanto si le tocaba el hombro.
El taxista le dice:
– Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista.
– ¿Y qué hacía antes?
– Fui chofer de carroza funeraria durante 25 años.

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Se encuentran dos chinos:
– El otlo día me complé un coche.
– ¿Ah si?
– Si, mila, es ese de ahí.
– ¿Y que malca es?
– Un Alfa.
– ¿Lomeo?
– Lo meas y te lompo la cala, pol celdo.

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– Lobo, ¿por qué tienes esa frente tan sudada, los ojos tan ajustados y esos dientes tan apretados?
– Coño, Caperucita, déjame cagar tranquilo ¿vale?

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Un hombre pequeño va en el ascensor cuando se monta un negro tremendo al lado suyo. Este mira al hombrecillo y ofreciéndole la mano, le dice:
– 2,10 metros, 125 kilos, un pene de 30 cm, dos testículos de 200 gramos cada uno. Cubano. Mi nombre: Dante Lapuerta.

El hombrecillo se desmaya y el hombre negro, sorprendido, le levanta y le despierta abofeteándole. Entonces le pregunta:
– ¿Tienes algún problema?

A lo que el hombrecillo le contesta:
– ¿Podría repetir despacio lo que ha dicho?

El negro le mira desde arriba y le vuelve a decir:
– 2,10 metros, 125 kilos, un pene de 30 cm, dos testículos de 200 gramos cada uno. Cubano. Mi nombre: Dante Lapuerta.

– Gracias, Dios mío, pensé que habías dicho «Date la vuelta».

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