Semíramis, una reina de armas tomar

La historia de reina Semíramis es un completo misterio, y aunque no haya registros fiables acerca de ella, sí que existen cantidades ingentes de leyendas, a cada cual más inverosímil que la anterior.

La auténtica reina Semiramis fue probablemente una soberana asiria llamada Sammuramat (Shammuramat ó Sammu-ramat) quien, tras la muerte de su esposo Shamshi-Adad V (rey de Asiria del año 824 a.C. al 814 a.C.), gobernó como regente de su joven hijo desde el año 811 a.C. al 806 a.C. Otras fechas emplazan su reinado desde el año 811 a.C. al 808 a.C. y otras fuentes señalan del 809 a.C. al 792 a.C. Como vemos, no hay consenso siquiera en estos datos históricos.

semiramis

Fue la primera mujer en reinar un imperio sin un hombre que la controlara. Asumió la regencia durante cinco años, hasta que su hijo Adad-nirari III tuvo la edad suficiente para gobernar. Su nieto fue el rey Shalmaneser IV. Se ha encontrado una lápida o estela con su nombre en Assur, mientras que una inscripción en Nimrud indica que regentó aquella ciudad tras la muerte de su marido y antes del mandato de su hijo.

La legendaria Semíramis está considerada como una figura puramente mitológica. Aun así, evidentes registros asirios sugieren que podría ser un reflejo griego de Shammuramat, algo que continúa siendo cuestionado. Otra posibilidad es que se le otorgara ese título tras su muerte a consecuencia de las similitudes con una deidad sumeria que existió anteriormente.

Semíramis cazando un león.
Semiramis cazando leon

Su aspecto, personalidad y logros han estado siempre envueltos en un halo de misterio. Lo poco que conocemos, como decíamos antes, fue su corta regencia del Imperio Neoasirio durante el mayor poderío de éste, que llegó a abarcar desde Asia Menor, hasta los terrenos occidentales del actual Irán. Sus vecinos griegos, iraníes e indios, probablemente contribuyeron a enaltecer las leyendas acerca de Semíramis, ya que mantenían contactos con el Imperio asirio durante el reinado de la soberana.

Más allá de estos datos, la historia de Shammuramat-Semíramis se vuelve bastante turbia, algo que las calenturientas mentes de los antiguos repararon inventando miles de fábulas sobre ella. Las leyendas atribuyen un origen divino a Semíramis, aparte de profundos conocimientos en botánica y alquimia.

semiramis reina

Los antiguos griegos y persas creían que era la legendaria emperatriz consorte del rey Nino de Nínive, que fundó el primer imperio de Asiria y habitó la zona en torno al 2.200 a.C. El historiador griego Diodoro Sículo, que vivió en el primer siglo a.C., dedicó una gran atención a Semíramis en su obra Biblioteca histórica.

De acuerdo con Diodoro, la reina nació como consecuencia de los escarceos amorosos de un humano con la diosa asiria Derceto, que tenía forma de pez pero la cabeza, brazos y pecho de mujer. Pronto la diosa Derceto se cansó del mortal, ordenando matarle y, arrepentida de sus actos, abandonó a la recién nacida Semíramis a su suerte, dejándola en un desierto rocoso. Entonces Derceto decidió acabar con su vida lanzándose al agua y transformándose en un anfibio humanoide.

Derceto.
derceto

Mientras, la pequeña Semíramis quedó en aquel desierto abandonado, pero afortunadamente fue criada y alimentada por unas palomas que se apiadaron de ella y con sus picos le dieron leche y pedacitos de queso que robaban a los pastores. Finalmente fue descubierta por un pastor llamado Simas que había echado en falta la comida sustraída y, junto a otros pastores, llevaron a la pequeña al intendente del palacio de Nino, quien la bautizó con el nombre de Semíramis, que en el lenguaje asirio quiere decir «paloma».

Los pastores descubren a Semíramis.
Semiramis pastores

Cuando Semíramis llegó a la edad de contraer matrimonio, se casó con un oficial llamado Menón (también conocido como Moenones u Onnes), que pertenecía al imperio asirio.

Las tensiones políticas se volvieron cruentas y el rey Nino se encontraba en plena campaña bélica contra los bactrianos, que eran los habitantes de una histórica región de Asia Central. Cuando las tropas de Nino se dirigieron en combate, Semíramis decidió acompañar a su marido disfrazada de soldado como si fuese un hombre.

Llegaron a la ciudad de Bactria y la sitiaron, concentrándose en atacar las murallas de la parte inferior de la ciudad, aunque eran constantemente repelidos por los defensores situados en una fortaleza en lo alto de una colina central de la ciudad. Semíramis comprendió que no podrían ganar hasta cambiar de táctica, así que un día reclutó secretamente a un pequeño grupo de montañeros experimentados y, mientras las tropas que defendían la ciudadela acudieron a ayudar a sus camaradas que luchaban en la parte inferior, ella escaló las murallas de la ciudad consiguiendo abrir las puertas para que el ejército de Nino pudiera invadirla.

Después de este acto, los defensores de la ciudad fueron perdiendo y se rindieron. Otra versión apunta a que Semíramis simplemente sugirió atacar la ciudad por el punto débil de una de las murallas, provocando la victoria de su bando.

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Orgulloso de las hazañas de su mujer, el oficial Menón le contó al rey Nino cómo Semíramis había comandado la exitosa incursión. Naturalmente, el rey quiso verla y acudió con su carro a una de las fortalezas que todavía se encontraba en llamas y en la que estaba Semíramis.

Nino quedó prendado de la bella Semíramis e intentó arrebatársela al oficial Menón. Para ello, le ofreció a cambio casarse con su hija, la princesa Sosana, aparte de entregarle numerosas riquezas y puestos de poder. El general Menón no aceptó el trato, pues seguía enamorado de Semíramis y entonces el rey Nino tomó a Semíramis por la fuerza con la intención de casarse con ella. Aunque en un principio ella se resistió, luego aceptó movida por la ambición de ser soberana y convertirse en la esposa del rey. Entonces el oficial Menón, desesperado por la traición, se suicidó ahorcándose.

Nino y Semíramis cazando.
nino semiramis cazando

Otra versión apunta a que el oficial Menón, ante las amenazas del rey Nino de cegarle si no le entregaba a Semíramis, pensó en escaparse del reino con ella, pero Semíramis rehusó argumentando que no había lugar seguro al que huir y que se resignaba a ser la esposa del rey. Al día siguiente se casó con el rey Nino, y el general Menón, en esta versión también, se suicidaba ahorcándose movido por la conjura y la tristeza.

Después del fallecimiento de Nino, que había reinado durante 52 años, la soberana tomó posesión del imperio en el año 2189 a.C., algunos dicen que haciéndose pasar por su hijo, y construyó un panteón funerario en honor a su fallecido esposo muy cerca de Babilonia, donde más tarde tendrían lugar los acontecimientos narrados en la obra Píramo y Tisbe.

Otra versión nos cuenta que el rey Nino, con el ánimo de agradar a su esposa, cedió a los ruegos de ella en reinar durante cinco días (según otras fuentes, un día sólo). Durante ese tiempo, Semíramis, como soberana del imperio, portó un anillo con un sello que obligaba a todos los habitantes a rendirle pleitesía y someterse a sus leyes. Y ella, ni corta ni perezosa, utilizó ese poder para apresar a su marido y dictaminar su ejecución en ese corto plazo. De esta manera, obligó a sus súbditos a condenar a muerte al antiguo rey y ella se proclamó su sucesora. Incluso en esta despiadada versión, también tuvo la gentileza de construirle a Nino un suntuoso mausoleo lleno de estatuas de oro macizo.

«Semíramis y Nino», por Guido Reni.
Semíramis y Nino Guido Reni

El idilio entre el rey Nino y Semíramis inspiró numerosas creaciones artísticas desde el siglo II con los fragmentos del romance de Nino, del literato griego Longo, o diversos mosaicos hallados cerca del rio Orontes en Antioquía, en los que se narran escenas de la vida de Nino y Semíramis. Por otra parte, Lope de Vega le consagró el soneto 187 de sus Rimas, titulado «Al rey Nino, Semíramis famosa»

Semíramis se ocupó durante 42 años del gobierno de su reino, y en ese periodo realizó numerosas acciones, como la de reedificar la ciudad de Babilonia para convertirla en capital del reino, dotándola de nuevos muros y fortificaciones. Dicen que la ciudad poseía 66 kilómetros de muralla, y estaba llena de lujosos palacios y los conocidos Jardines Colgantes de Babilonia, una de las Siete maravillas del Mundo Antiguo. Aun así, el propio historiador refutó la creencia de que Semíramis hubiera edificado dichos jardines colgantes, anotando que fueron construidos posteriormente a su época por Nabucodonosor II.

Semíramis construyendo Babilonia.
semiramis construyendo babilonia

Jardines colgantes de Babilonia.
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Siguiendo con las proezas atribuidas a la reina Semíramis, se dice que erigió los diques para evitar las frecuentes inundaciones que provocaba el rio Eúfrates, aparte de construir palacios y ciudades. También que dirigió ejércitos y conquistó numerosos territorios como Media (Cercano Oriente), Persia, Libia, Armenia, Arabia, Etiopía, Egipto y el continente asiático hasta el rio Indo.

Semíramis sabía que el rey de la India poseía un largo escuadrón de elefantes que eran prácticamente invencibles en batalla, así que encomendó a todos los zapateros de su reino que construyeran unas imitaciones mecánicas de elefantes a tamaño real. Tras una sencilla victoria contra los habitantes del rio Indo, Semíramis envió a sus tropas más allá de los territorios enemigos. Cuando los centinelas indios divisaron los falsos elefantes avanzando hacia ellos, hicieron correr la voz de alarma sembrando el pánico y el asombro entre la gente.

Desafortunadamente el secreto no duró mucho. Algunos soldados de Semíramis que estaban desencantados con su soberana, desertaron hacia la zona enemiga y explicaron cómo se habían construido los elefantes. El rey de la India, alentado por esa información, ordenó que sus tropas contraatacaran.

Aunque en las primeras fases de la contienda parecía que la ventaja estaba del lado de Semíramis, pronto los verdaderos elefantes comenzaron a atacar con éxito, arrasando todo lo que encontraron en su camino. De esta manera, la infantería asiria sucumbió sin remisión al ataque de los indios.

batalla elefantes

Durante todo el combate, Semíramis estuvo a la cabeza de sus tropas e incluso sufrió dos heridas en aquella desesperada lucha. Dándose cuenta que todo estaba perdido, la reina entonces se retiró marcha atrás y junto a los fugitivos, emprendió la vuelta a Babilonia. Allí se dio cuenta que había llegado el tiempo de reinar de una manera más pacífica.

Su hijo Ninyas deseaba con fervor ascender al trono, y comenzó a urdir una trama para conspirar contra su madre con la ayuda de algunos oficiales del ejército de la corte. Semíramis no se indignó mucho por este hecho, pues sintió que había reinado por un tiempo razonablemente largo (42 años). Ella misma abdicó en favor de su hijo y le entregó la corona. Entonces, después de haber arreglado todos sus asuntos, desapareció sin que nadie supiera dónde se había marchado.

Algunos dicen que se retiró a las montañas donde permaneció hasta el día de su muerte; otros declararon que se había transformado en una paloma y se convirtió en uno de los pájaros que dedicaban su fervor a la diosa Astarté (deidad que representaba la madre naturaleza, la vida, la fertilidad, el amor o los placeres carnales). Incluso hubo gente que aseguró que la había visto volar a lo lejos con una bandada de pájaros blancos hacia la morada de los dioses, ascendiendo hacia los cielos en forma de paloma.

Semíramis se convierte en paloma.
semiramis paloma

La reina Semíramis también pasó a la historia por ser una de las reinas más presumidas y coquetas. Las crónicas cuentan que poseía hasta cincuenta doncellas dedicadas exclusivamente a cuidar de su bello cuerpo. También, tal y como contaba el poeta Dante en su Divina Comedia, la soberana decretó entre sus leyes el placer como algo permitido y se la ha descrito en varias ocasiones como una reina entregada al desenfreno y la lujuria. De hecho el propio Dante la emplazó en el segundo círculo del infierno (el de la lujuria), junto a Helena de Troya, Paris o Aquiles en su Infierno.

Semíramis relacionada con el diablo.
semiramis diablo

Otra de las actividades atribuídas a Semíramis, el incesto con su hijo Ninias.
semiramis ninias

Según Amiano Marcelino, un historiador romano, Semíramis inventó los eunucos, iniciando la práctica de castrar a los hombres jóvenes. Otros dicen que también inventó el cinturón de castidad.

semiramis babilonia

En la tradición armenia se la consideró un ser despreciable y lleno de lujuria, ya que intentó conquistar a toda costa al rey armenio Ara el Bello. Ante la noticia de un monarca de gran belleza, Semíramis intentó poseerlo por todos los medios, pero el rey Ara siempre rechazó sus halagos y esfuerzos por desposarse con él. Cuanto más le rechazaba el monarca, más deseos sentía Semíramis por él. Según cuentan las historias fantásticas, la reina asiria llegó incluso a introducirse una noche en los jardines del palacio del rey con el fin de poner en practica su magia para engatusarle.

Para ello, bajo la luz de la luna, confirió su belleza a todos los árboles, otorgando a los cerezos sus labios carnosos, a los melocotoneros su aterciopelada piel, a las uvas negras sus ojos azabache, a los manzanos el color rosado de sus mejillas o sus turgentes pechos a los melocotoneros. Se dice que por eso desde entonces las cosechas de la zona siguen alimentándose de la belleza de Semíramis conferida por amor, y producen frutos tan jugosos, bellos, dulces y aterciopelados.

semiramis reina

Aun así el rey continuó negándose a los embrujos y sortilegios de Semíramis, ya que seguía enamorado y fiel a su esposa. Finalmente Semíramis, indignada y despechada, declaró la guerra al rey Ara, no sin antes ordenar a sus hombres que no lo asesinaran. Para evitarlo, podrían reconocerlo fácilmente por el símbolo real que portaba en su armadura. No obstante, el día que los soldados encontraron al rey Ara, éste había intercambiado su armazón con el de su escudero, así que lo mataron por equivocación.

Entonces Semíramis, atormentada, mandó buscar el cuerpo de Ara entre los fallecidos en combate y lo exhibió en la parte superior de los muros de la fortificación. Allí imploró al dios Aralez, que es una deidad con forma de perro alado que cura las lesiones lamiendo las heridas con su saliva, que devolviera la vida al cuerpo difunto del rey Ara. Se desconoce si este dios sanador y protector de los guerreros claudicó ante los ruegos de Semíramis.

Semíramis recibe el cuerpo muerto del rey Ara.
ara muerto semiramis

El dios alado Aralez.
Aralez dios armenio

Alexander Hislop, un ministro protestante del siglo XIX, escribió sobre ella en su obra Las Dos Babilonias (1853), y la situó en la tradición bíblica. De acuerdo a este autor, fue la consorte de Nemrod (el constructor de la Torre de Babel, fundador de Babilonia y su religión) y ella misma se deificó como la diosa sumeria Ishtar, madre de Gilgamesh.

Hislop aseveraba en su obra que la tradición católica estaba basada realmente en la leyenda de la Ishtar de Semíramis (un dogma babilónico de origen pagano lleno de misterio), y que solamente los protestantes adoraban al correcto Jesús y verdadero Dios. De acuerdo con Alexander Hislop, las costumbres religiosas católicas eran realmente prácticas paganas que habían sido integradas al cristianismo por obra del emperador Constantino.

Los componentes de la religión pagana de Roma, que incluían la veneración de la «madre y el hijo», se habrían transmitido al cristianismo a través de la unificación de figuras cristianas con personajes de la mitología grecorromana. De esta forma, la «diosa-madre» se transformó en la «Virgen María» y el «niño-dios Júpiter» se habría vinculado como el «niño-dios Jesús». Esto, esencialmente, permitió a Alexander Hislop corresponder el catolicismo con el paganismo.

Buscando similitudes entre Semíramis y la Virgen María.
semiramis virgen

Las conjeturas de Hislop situaban la figura de Semíramis, que sería quien habría ocasionado el culto a la diosa-madre, como la fuente de la adoración católica a la Virgen María. Dicha devoción más tarde se habría extendido por el mundo y por la historia apropiándose del nombre de Ishtar en Babilonia, Isis en Egipto, y Venus, Hestia o Juno en la Antigua Grecia y Roma. Aunque se empleen distintos nombres, siempre ejercen un puesto primordial en las ceremonias cimentadas en la religión de misterio babilónica.

semiramis virgen maria isis tammuz

Según Hislop, Semíramis era una mujer de una belleza excepcional que alumbró, a través de una concepción seudo-virginal, a un vástago al que puso de nombre Tammuz. Este parto sería como un vaticinio siniestro del nacimiento de Cristo ideado por Satanás. Tal y como pensaba Hislop, cuando Nemrod fue aniquilado durante la gestación de Semiramis, esta aseguró que su hijo Tammuz era realmente Nemrod re-encarnado, propiciando el culto a la diosa-madre.

Hislop declaraba en su publicación que, aunque el emperador Constantino afirmó haberse transformado al cristianismo, realmente continuó siendo pagano. Bajo el dominio de Belcebú, Constantino habría modificado los nombres de los dioses paganos por nombres cristianos, creando una fusión de las dos doctrinas con el fin de conseguir ciertas ventajas políticas.

Sobre todas esas teorías conspiranoicas que relacionan elementos actuales con Semíramis (para hacernos ver que una mano negra pagana nos controla), encontramos algunas muy interesantes.

Semíramis sería el modelo sobre el que se diseñó la Estatua de la Libertad.
semiramis estatua libertad

Semíramis, símbolo de una de las corporaciones mundiales de los Illuminati, escondería un símbolo satánico.
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Semíramis también sería la mujer que sostiene la antorcha de Columbia Pictures, aunque esto es demasiado descabellado, ya que a quien representa realmente es a Columbia, la personificación femenina de los Estados Unidos.

semiramis columbia

Semíramis también ha sido objeto de películas mudas y sonoras, como La cortigiana di Babilonia (The Queen of Babylon, 1954) o Duelo de reyes (Io Semiramide, 1963); óperas como Semiramide de Rossini o Semíramis reconocida de Meyerbeer; obras como Sémiramis de Voltaire o una breve mención en Tito Andrónico de Shakespeare; también pinturas del siglo XVIII como «Semiramis inspeccionando un plano de Babilonia» de Jean-Simon Berthélemy, entre otros muchas y de otras épocas y estilos.

reina babilonia 1954 i am semiramis 1963

queen babylon 1954

«Semiramis inspeccionando un plano de Babilonia», de Jean-Simon Berthélemy.
Semiramis Babilonia Jean-Simon Berthelemy

«Semiramis recibe noticias de una revuelta en Babilonia», de Adriaen Backer (1669).
Adriaen Backer Semiramis babilonia 1669

«Semíramis», de Christan Kohler (1852). Se expone en el Museo Staatliche de Berlín.
Christan Kohler Semiramis 1852 Museo Staatliche Berlin

«Semíramis recibe la noticia de la sublevación de Babilonia», de Guercino (1624). Se expone en el Museo de Bellas Artes de Boston.
Semiramis Babilonia Guercino

«Semíramis es llamada para la lucha», por Giovanni Martinelli.
Giovanni Martinelli semiramis

«Semíramis es llamada para el combate», por Jacques Stella (1637). Se expone en el Museo de Bellas Artes de Lyon.
semiramis Jacques Stella

«El juramento de Semíramis», de Pietro da Cortona. Semiramis es interrumpida mientras se viste por un mensajero que le anuncia una rebelión. Entonces ella jura solemnemente que no irá al baño hasta que la paz sea devuelta. Todavía no tiene arreglado el pelo y se prepara para tomar las armas. Se expone en el Museo Ashmolean.
semiramis Pietro da Cortona

En esta imagen se supone que aparecen Nabucodonosor y Semiramis, pero históricamente sería incierta, de hecho en realidad esta obra se llama: «Nabucodonosor ordena la construcción de los Jardines Colgantes de Babilonia para complacer a su consorte Amytis», de Rene Antoine Houasse (1676). Se expone en el Salón de Venus del Palacio de Versalles.
Nabucodonosor Semiramis Rene Antoine Houasse

«Semíramis», por William de Leftwich Dodge.
semiramis reina

Estatua de Semíramis en Texas.
semiramis estatua

Como Jezabel, María Magdalena, Cleopatra y otras figuras femeninas históricas de la antigüedad, Semíramis se ha convertido en sinónimo de la femineidad licenciosa y la inmoralidad sexual, un símbolo de la mujer sucumbiendo ante las tentaciones terrenales. Aun así debemos tener en cuenta que, afortunadamente, Semíramis también será recordada por sus cualidades en cuanto a liderazgo, valentía, ambición, coraje y ser un ejemplo de mujer capaz de construir y gestionar un imperio.

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