Los comienzos de Joan Crawford y sus extravagantes manías

El auténtico nombre de Joan Crawford era Lucille Fay Le Sueur, y llegó a convertirse en una de las más grandes estrellas del cine de todos los tiempos. Llegó a Hollywood en 1920, acariciando el sueño de ser bailarina y actriz. Pero como tantas otras chicas, no encontró trabajo y acabó dedicándose a la prostitución, con la particularidad de que sus clientes eran mujeres.

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Su especialidad erótica era su portentosa lengua, según dijo de ella la actriz Tallulah Bankhead, quien gozó de sus servicios en varias ocasiones: “Podía llevarte a las puertas del paraíso con un par de movimientos de su lengua”.

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Esos tiempos no fueron momentos fáciles para Joan. En 1922 fue arrestada por ejercer la prostitución, y rodó varias cintas pornográficas. Pero su suerte cambió al conocer a la periodista y actriz Hedda Hopper, quien la recomendó en la Warner Bros. El resto es historia del cine.

Con el nombre artístico de Joan Crawford se convirtió en una diva de la pantalla y protagonizó filmes como “De amor también se muere” (1946), “Los condenados no lloran” (1950), y siempre se la recordará por su papel de Vienna, la mítica heroína de “Johnny Guitar” (1954).

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Cuando se encontraba en el momento más alto de su popularidad, comenzaron a circular rumores sobre el hecho de haber participado en películas porno cuando Joan todavía era conocida como Lucille. La actriz, entonces, se gastó alrededor de cien mil dólares en adquirir todas las copias de dichas películas con el fin de destruirlas.

Tiempo después, Joan averiguó que un coleccionista guardaba todavía algunas copias de “Labios de terciopelo” y “El lecho combado”. La casa del infeliz coleccionista ardió misteriosamente pocos meses más tarde, quemándose no sólo todas las películas que albergaba, sino también el dueño del hogar. Luego se dijo que un Conde de Austria poseía una copia de “El lecho combado” y que la veía todos los días en la soledad de su castillo.

En aquel tiempo, la vida sentimental de Joan era un verdadero desastre. No sólo se dedicaba a acostarse con jovencitos, sino que también fue citada al menos en dos ocasiones como «la otra» en procesos de divorcios.

A los cincuenta años poseía un cuerpo de ensueño, al menos según pensaba quien más tarde la dirigiría en la película «La canción de la antorcha«. Joan Crawford se presentó en casa del director Charles Walters ataviada tan sólo con un salto de cama y, tras desabrocharse el cinturón, le dijo: «Creo que debe usted ver con qué va a trabajar».

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Walters, sumamente impresionado, sólo pudo relamerse ante semejante e inesperada agradable visión. Su último marido, Alan Steele, era el presidente de Pepsi-Cola. A su lado seguramente ganó algo de calma y un cierto sosiego. Según sus palabras, fue al único hombre al que llegó a amar. Al morir él de un ataque al corazón en 1959, ella heredó una inmensa fortuna, de la que no fueron partícipes sus dos hijos mayores ya que, como resultado de la publicación de un libro en el que su hija mayor relataba la oscura realidad de las miserables relaciones que Joan Crawford mantuvo con ellos dos, ésta los desheredó. La actriz poco a poco fue abandonando el cine para dedicarse a su trabajo como empresaria de la Pepsi.

A medida que pasaba el tiempo, el comportamiento de Joan Crawford, que ya de por sí era una mujer llena de manías y rarezas, se hizo aún más excéntrico e imprevisible. Bebía con asiduidad, sobre todo vodka, y solía recibir a sus visitas en ropa interior. Por aquel entonces mantuvo relaciones, entre otros muchos, con los jóvenes actores Rock Hudson y George Nader. Cada vez que cambiaba de marido, cambiaba el nombre de la casa donde vivía y hacía poner las tazas de los inodoros nuevos. Siempre había sido una maniática de la limpieza, pero su conducta se fue radicalizando con el paso de los años.

Acostumbraba a lavarse las manos cada cinco minutos, y seguía a sus invitados limpiando todo aquello que tocaban, especialmente los picaportes y las piezas de su colección china. Nunca fumaba un cigarrillo si no era ella quien había abierto personalmente la cajetilla y no fumaba ninguno más si a alguien se le ocurría sacar algún otro cigarrillo de su cajetilla. Otra de sus extravagancias consistía en que sólo podía dormir con pijamas blancos.

Entre sus enemigos, podemos recordar la rivalidad que mantuvo siempre con Bette Davis, y con la que trabajó en el emblemático film “¿Qué fue de Baby Jane?” (1962). Es famosa la frase que la Davis pronunció sobre ella: “Se acostó con todas las estrellas masculinas de la Metro, excepto con Lassie”.

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5 comentarios en “Los comienzos de Joan Crawford y sus extravagantes manías”

  1. Sabía de sus inclinaciones lesbianas desde hace mucho, pero se te olvidó mencionar un detalle de lujo!!!!!.
    La estrambótica Joan, mantuvo una relación fugaz con la despampanante Marilyn Monroe, la que, después de sólo un par de encuentros sexuales, huyó despavorida de la Crawford, comentando que las cosas que quería hacerle, la aterraban.

    En cuanto a ésta actriz, no importa como empezó a rebuscárselas, nó……pero sí como trataba a todas las personas, de manera utilitaria y despótica, sobretodo, a esos pobres chicos huérfanos que torturó durante toda su niñez, cosa más que sabida no solo por el libro escrito por la pobre Christine, sino por numerosos testimonios de amistades, amantes y sevidumbre ocasionales ( Y digo ocasionales, porque los vivía cambiando a todos, como seguiramente sabrás.).

    En resumen, una mujer nauseabunda.

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  2. Aun quedan copias de sus peliculas porno en algunas universidades norteamericanas. era un mounstro de la escena y una autentica cabrona en la vida real segun comentan sus partenaires en las peliculas.

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  3. pienso que hay falta de credibilidad en este articulo, Christina y Christopher hijos mayores adoptivos de Joan no heredaron por «RAZONES QUE LES SON BIEN ENTENDIDAS» eso lo dice en libro «MOMMIE DEAREST» el cual salio a la venta en 1978…NO como dice este articulo «Su último marido, Alan Steele, era el presidente de Pepsi-Cola. A su lado seguramente ganó algo de calma y un cierto sosiego. Según sus palabras, fue al único hombre al que llegó a amar. Al morir él de un ataque al corazón en 1959, ella heredó una inmensa fortuna, de la que no fueron partícipes sus dos hijos mayores ya que, como resultado de la publicación de un libro en el que su hija mayor relataba la oscura realidad de las miserables relaciones que Joan Crawford mantuvo con ellos dos, ésta los desheredó»…
    PRIMERO: el nombre no era Alan Steele…era Alfred Nu Steele…
    SEGUNDO: Alfred murió el 04 de abril de 1959…y el libro salió a la venta en 1978, asi que es mentira que no heredaron por el libro que escribio su hija mayor….

    poca veracidad en el articulo…mucho tono de desprestigio para Miss Joan, R.I.P

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  4. Era una perra.Mala persona que maltrataba a todos y en especial a sus hijos.Su castigo es la condena del público y su imagen devaluada por el libro de Christina.Ese es el peor castigo para un artista.

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  5. Realmente como persona se dice todo por ahí buenas como malas, pero como Madre según Cristina y el otro chico dicen que fue una maldita pero sus otras 2 hermanas menores dicen que fue una madre abnegada, yo solo se que como Artista era excelente y físicamente preciosísima.

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