Imágenes cuyos colores no son lo que parecen

Últimamente la red está plagada de imágenes en las que se nos reta a decir el color que estamos viendo. Luego, para nuestro sonrojo, nos revelan que estamos equivocados y nos hemos dejado llevar por una ilusión óptica. En este caso, una foto con un plato de fresas se nos antoja rojizo (las fresas), cuando realmente no hay color rojo por ninguna parte. Simplemente nuestro cerebro lo interpreta de esta manera y la ciencia nos ayuda a explicarlo.

Esta imagen fue compartida en Twitter por el ‘psicólogo experimental’ nipón Akiyoshi Kitaoka, que se dedica tanto a estudiar estas ilusiones visuales, como a crearlas. Debido a lo curioso que resulta el experimento, la foto y el tweet se volvieron virales. Y es que en general los efectos ópticos y curiosidades en las que se desvela lo fácil que es engañar al cerebro, resultan muy atrayentes para la redes sociales.

Pero entonces, ¿por qué vemos esas apetecibles fresas de color rojo cuando no existe un sólo píxel rojizo en la imagen? ¿Quizás sigues pensando que te están dando gato por liebre y tu cerebro nunca te engaña? La mejor forma de demostrar que en la imagen no existe ningún color rojo, es verificarlo con un editor de imágenes. Podemos probarlo nosotros mismos si no estamos convencidos, o confiar en nuestra prueba que demuestra que los colores que predominan en la paleta son azulados, grises y verdes.

fresas rojas color cerebro

En la imagen de abajo hemos expuesto por su parte superior una muestra de los colores usuales o paleta general media empleada en las fresas, analizadas con la herramienta cuentagotas del editor gráfico. Así separados de la imagen, se distinguen mejor, predominando colores azules, verdes o grises en tonalidades más o menos oscuras.

fresas rojas color cerebro muestra

Esta confusión se debe al efecto de la «Teoría de la constancia del color», que nos explica que casi todos los objetos, a pesar de estar en situaciones en las que la luz sea diferente, van a conservar para nuestro sistema visual la misma apariencia cromática que tendrían con la luz diurna.

Este fenómeno puede comprobarse en una discoteca, cuando observamos a cualquier persona llevando una camisa blanca. Aunque la veremos de un color más oscuro por la luz ambiental del local, nuestro cerebro identificará que esa camisa es blanca.

Por decirlo de otra manera, nuestro cerebro está tan acostumbrado al color de las cosas comunes vistas con la luz normal de día, que ya tiene registrado el color estándar en su base de datos. Por eso, sabemos que las fresas son de color rojo y cuando las vemos a través de cualquier prisma, luz diferente o efecto visual, las seguiremos viendo de color rojo.

Digamos que el cerebro tiende a corregir el color si conocemos ese objeto anteriormente. Y para ello, debemos tener asumido el color típico de ese elemento en nuestra mente. Una naranja es de color naranja, un limón es de color amarillo, la hierba es verde…

Otro experimento que podemos realizar para comprobar la importancia de la «Teoría de la constancia del color», es presentar el mismo plato de fresas con la imagen deformada, aunque respetando la paleta de colores original. En este caso deformamos las fresas para que no podamos reconocerlas como esos frutos y el cerebro no nos haga creer que deben ser rojas. Así los colores los apreciamos como azules, verdes o grises.

prueba platos fresas

En la página web del Departamento de Psicología de la Universidad de Ritsumeikan (Kioto) tienen más ejemplos de la «Teoría de la constancia del color».

El tomate de la derecha nos sigue pareciendo rojo, aunque en realidad tenga tonalidades azules, verdes o grisáceas.

consistencia color tomatetomate consistencia color cian

El templo nos sigue pareciendo dorado a la derecha aunque realmente tenga tonalidades grises, violetas o lilas.

templo consistencia color doradotemplo consistencia color lila

El fenómeno de la constancia del color adquiere más fuerza con el ejemplo de los ojos de las niñas. En cada imagen, el color del ojo derecho parece diferente del de la izquierda, aunque realmente los dos primeros son grises y el último de color caqui. Nuestro sistema visual percibe de cada objeto, el color que cree verdadero eliminando el color influenciado por la iluminación o filtro. Dicho de otra manera, se inventa el color del ojo izquierdo como si el fondo fuese una interferencia.

consistencia color ojos

En la imagen de abajo vemos la demostración de cómo nos engaña la vista. Además, resulta muy curioso ver cómo el color de la línea cerca del ojo parece de un color y mientras seguimos la línea hasta el exterior, comprobamos cómo torna de azul a gris, de amarillo a gris o de rojo a caqui (según cada caso). Os podemos asegurar que cada línea tiene el mismo color desde que empieza en cada ojo, hasta que termina en el círculo.

consistencia color ojos prueba

Algo parecido pasa con una famosa zapatilla que recorre las redes sociales. Incluso se ha llegado a decir que dependiendo del color que veas, tu cerebro trabaja de una forma u otra, pero no existen estudios concluyentes al respecto. De nuevo, nuestro cerebro corrige la iluminación de la imagen por la constancia parcial del color. Algunas personas ven una zapatilla rosada y blanca, otros la ven gris y celeste e incluso otras variantes aseguran verla verde y gris. Parece que en este caso, nuestro sistema visual tiene bastantes dificultades con el fenómeno de la constancia del color.

zapatilla rosa verde

Con un editor gráfico, podemos ver que al menos el color real de la zapatilla es gris, y la suela, cordones y demás elementos son verdosos.

zapatilla rosa ilusion optica

Y con la herramienta de Imgr it! podemos comprobar la paleta de colores general que tiene la imagen. No existe ningún color rosa.

zapatilla constancia parcial color

Por cierto, la zapatilla original era rosa y blanca, así que los que lo acertaron, al menos en este caso sufrieron una constancia del color más acertada.

zapatilla rosa

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