Formas de revitalizar nuestra vida sexual en pareja

Al igual que ocurre con la mayoría de relaciones que tenemos en nuestra vida diaria, las relaciones sexuales con nuestra pareja tienden a marchitarse y volverse monótonas. Por eso nuestro cometido es cuidar y revitalizar este terreno sexual empleando algunos consejos o técnicas. ¿Sabías que ver videos xxx en pareja puede sugerirnos nuevas posturas para practicar actividades distintas? ¿O que los juguetes eróticos pueden hacernos descubrir facetas desconocidas en nuestra pareja y hasta en nosotros mismos?

Aun así, debemos reconocer que recuperar una vida sexual activa con nuestra pareja puede ser bastante difícil. Y es que la rutina de los años estando juntos y las responsabilidades diarias, normalmente reducen la pasión inicial y las oportunidades de hallar los momentos adecuados para encontrarse. Ya sea por problemas puntuales, el estrés, los hijos o el trabajo, existen numerosos contratiempos que pueden mermar nuestra vida sexual en pareja.

¿Cómo se va apagando nuestra vida sexual en pareja?

Para una gran mayoría de parejas, el frenesí sexual que tenían cuando comenzaron, se va esfumando con el tiempo. ¿Cómo es posible que esto se convierta casi en una normal general para todas las parejas? ¿Cómo llegamos a estos estadios en los que la pareja pierde el entusiasmo sexual?

Según varios terapeutas sexuales, existe un número considerable de testimonios de parejas que cuentan cómo llevan años sin practicar sexo, o bien que sus encuentros sexuales son muy limitados. Aunque algunos acuden a terapias sexuales con el fin de restaurar los lazos que les unen, se encuentran que desconocen las armas para revitalizar su actividad sexual.

Aparte, esta reducción en la vida sexual suele tener comportamientos cíclicos de manera natural. El comienzo del declive empieza con la pareja esperando periodos cada vez más extensos entre cada encuentro sexual. Durante estos periodos, surge una presión o tensión que se va amplificando entre los dos individuos.

pareja cama

La siguiente fase nos lleva a una pareja en la que cada vez existen unas mayores expectativas en cuanto al terreno sexual. Llegado el momento del acto, es muy frecuente que tengan un encuentro insatisfactorio o que incluso acabe mal. Dicha frustración irá evolucionando en una sensación de fracaso por ambas partes, que llevará a que la pareja espere cada vez más para volver a tener otro encuentro sexual. Finalmente, nos encontraremos a los dos individuos encerrados en un círculo vicioso de insatisfacciones y una vida sexual insignificante.

En este estado, las relaciones de pareja se desarrollan sin encuentros sexuales, lo que también provoca un estado de ansiedad bastante contraproducente. Es muy común que las parejas, casi sin darse cuenta, dejen de establecer tiempos para estar juntos. Y ello deriva en que sea difícil disfrutar de situaciones íntimas si los vínculos de pareja van desapareciendo.

Cuando una pareja decide comenzar una terapia sexual, se les concede un aprendizaje para reedificar sus lazos en el tiempo. También cuentan con la ayuda del terapeuta, que les brinda directrices para retomar su intimidad y actividad sexual, de modo que recobren la confianza y comodidad necesarias para los encuentros sexuales.

Consejos para revitalizar la vida sexual en nuestra pareja

De todas formas, nos encontramos en un momento en el que la información circula libremente y podemos acceder a numerosas sugerencias para revitalizar los encuentros sexuales con nuestra pareja. Cuanto antes atajemos el problema, mucho mejor, ya que evitaremos una situación de no retorno en la que el resentimiento se haya apoderado de nuestra relación.

¿Qué pautas podemos emplear para impulsar nuestra vida sexual y lograr que ésta sea agradable y placentera? Existen muchas, pero a veces nos cuesta dar el primer paso y lanzarnos a ello por vergüenza o inseguridad. En estos casos es aconsejable emplear una situación concreta para sugerir a nuestra pareja un plan sexual atrevido, como por ejemplo, un día de San Valentín, de forma que podamos iniciar algo nuevo que dé paso a futuras posibilidades.

Si nuestro problema es la falta de inventiva, solamente tenemos que conocer algunas propuestas para avivar los encuentros sexuales y llevar a cabo los que pensemos que pueden gustar más a nuestra pareja. Con este fin, vamos a ver una serie de consejos que numerosos especialistas proponen para conseguir dicha meta.

Ver vídeos y películas pornográficas

Esta actividad es estupenda para lograr dos objetivos. Uno, el más evidente, es excitar a nuestra pareja y nosotros mismos con estímulos visuales. El segundo, tiene que ver con ampliar nuestro repertorio de prácticas sexuales, ya que es posible conocer gustos que no conocíamos de nuestra pareja, o bien ver alguna práctica o postura que se quiera probar.

Ya que la tecnología actual nos permite navegar por un Internet libre, disponemos de acceso a numerosos portales web de porno gratis que podemos visitar en cualquier dispositivo, como un móvil, tablet u ordenador, lo que posibilita un visionado cómodo del mismo en cualquier lugar.

Debemos desprendernos de la idea de que las mujeres no se excitan viendo películas porno, ya que existen infinidad de géneros y gustos para satisfacer cualquier deseo en nuestra pareja. De alguna manera, es una forma didáctica de conocer nuevas técnicas y formas de vivir el sexo, que luego se pueden añadir a nuestros encuentros de pareja.

Cancaneo, el morbo a ser pillado

Esta práctica es muy atrevida, pero precisamente por ello, puede suponer todo un subidón de emoción para los encuentros sexuales. Se trata de realizar sexo con nuestra pareja en lugares exteriores o públicos.

Puede ser en el coche, en un parque, en el campo, unos baños… Aunque implica una sobreexposición o riesgo de ser pillados por transeúntes o gente que pase por allí, también se puede empezar por algún lugar apartado con menos riesgo, pero que igualmente favorezca la iniciación en esta nueva actividad.

Se conoce como cancaneo, aunque también se han adoptado los términos anglosajones «dogging» en parejas heterosexuales y «cruising» si se trata de parejas gay. Esta actividad necesita que la pareja tenga mucha confianza el uno con el otro y sepa dónde están los límites, ya que no en vano, estarán manteniendo encuentros sexuales en sitios que pueden ser desconocidos.

Atarse, la magia de la inmovilización

El «bondage» es otra práctica preliminar al sexo que suele funcionar muy bien para explorar el morbo de la inmovilización. En ella se ata a nuestra pareja con elementos como cuerdas, cintas, vendas o incluso esposas, a otros elementos más firmes. La forma de realizar este juego erótico puede ir desde sujetarse con unas esposas a la cama, a la completa inmovilización con cuerdas si atamos todas las extremidades.

El «bondage» busca el morbo de impedir los movimientos de uno de los individuos, mientras el otro sigue conservando toda su movilidad. Actualmente también se escucha otro término de origen japonés, el «shibari«, que es parecido, pero que le da más importancia a la estética y al proceso de encordamiento desde un punto de vista más refinado.

Si nos animamos con la experiencia del «bondage», es mejor empezar poco a poco para ir adquiriendo soltura y conocer los límites de cada persona. Hay que tener cuidado con las posturas incómodas, dejar marcas y cualquier otra situación en la que no exista una seguridad para la salud de la pareja.

Agua para encender la pasión

Dejar que el agua recorra nuestra piel o sumergirnos en un medio acuático durante el encuentro, es otra forma de avivar las relaciones sexuales. Y es que el baño o el jacuzzi, son otras formas de vivir el sexo fuera de la monotonía de la cama, ya que tendremos la piel mojada y un tacto más escurridizo.

Bien puede ser en una ducha que compartiremos con nuestra pareja, o si no queremos malgastar agua, también podemos recurrir a una bañera o jacuzzi en el que sumergir los cuerpos para relajarlos más. Cualquier escenario es igualmente atrayente porque estaremos alejándonos de los encuentros sexuales rutinarios.

Aparte, puede ser una estupenda excusa para iniciarse en las propuestas sexuales novedosas. Por ejemplo, un día de San Valentín podemos organizar un plan en la bañera con un ambiente íntimo y romántico, velas, incienso, pétalos de rosa y champán, para tener una primera salida del marco acostumbrado. Lo mejor es que amparándonos en que es algo romántico y socialmente bien aceptado, no nos sentiremos nada violentos ante la situación.

Masajes y preámbulos

Los masajes eróticos también pueden convertirse en una iniciación a las experiencias sexuales novedosas en la pareja. Y todo porque están también socialmente más aceptados dentro del ámbito de las prácticas menos normales durante los encuentros sexuales. Por eso no se verán como algo demasiado estrafalario, y más si lo revestimos de un ambiente romántico.

De nuevo, podemos aprovechar cualquier situación concreta para proponer a nuestra pareja un masaje erótico con el que avivar la llama de la pasión: un aniversario, San Valentín, el final de un día estresante…

Los masajes eróticos tienen muchísimas ventajas, ya que nos permiten conocer el cuerpo de nuestra pareja y también descubrir qué zonas tienen resortes erógenos que desconozcamos. Aunque esto pueda parecer algo sin importancia, la tiene, ya que muchas veces no sabemos cómo tocar a nuestro/a compañero/a para encender su libido.

Aparte, suponen un momento de intimidad encontrado y concertado, algo que en una relación monótona puede suponer algo fuera de lo común. De esta manera, podemos obsequiar a nuestra pareja con un rato de relajación y placer para que desconecte del estrés, y de paso disfrutar de la piel y el tacto del otro. El masaje es un recurso valiosísimo para restaurar los lazos de confianza en una pareja a nivel íntimo, uniendo a los individuos mucho más a través de esta experiencia.

pareja

Se pueden utilizar como un juego erótico, en el que todo comenzará como algo sensual, pero que puede terminar en coito, o bien como un preliminar que igualmente puede consumarse en el acto sexual propiamente dicho. Los límites muchas veces irán surgiendo sobre la marcha, pero también pueden significar una oportunidad para realizar prácticas menos habituales. Por ejemplo, se puede finalizar el masaje con una masturbación, sin que tenga necesariamente que terminar en penetración y en la cama.

A partir de aquí, podemos jugar con diferentes aspectos, como la ambientación en cuanto a música, luz, olores, aceites empleados, y la suma de elementos externos como juguetes eróticos e instrumentos erógenos (por ejemplo, una pluma). También la intensidad o forma de realizar el masaje, que puede alternar cosquillas, caricias, maniobras con las manos más ligeras o más fuertes, pulsaciones, zonas masajeadas (pies, cuello, espalda, zonas erógenas), etc.

«Petting» o «King Out»

Son términos anglosajones que vienen a describir la relación sexual en la que no hay implícita una penetración. Se basa en jugar con otros recursos, como los besos, caricias, frotarse y tocarse para aumentar el deseo al máximo. Todo está permitido en esta práctica, menos que exista la penetración.

Proviene de la forma en que hace décadas se comportaban los adolescentes y jóvenes que tenían pareja, pero debían llegar vírgenes al matrimonio. El término anglosajón «King Out» hace referencia a tener al «rey» (el pene) fuera en todo momento. Ante todo, se buscaba no perder la virginidad o evitar embarazos.

Aunque sea una práctica derivada en muchas situaciones de una represión sexual, podemos emplearla en nuestro beneficio para aumentar el deseo. Los límites pueden ir desde las más simples caricias, hasta el orgasmo por masturbación o sexo oral, por poner algunos ejemplos.

Incorporar nuevos individuos a los encuentros

El sexo gratis está a la orden del día y no es necesario pagar o complicarse la vida para integrar nuevos compañeros sexuales a nuestra pareja. Existen numerosas comunidades, sitios web o aplicaciones con las que podremos salir de la rutina participando en tríos, orgías o intercambios de parejas.

Cualquier elemento que suponga un cambio en la rutina de practicar sexo solamente con nuestra pareja, es bienvenido, por lo que podremos revitalizar nuestra vida sexual común añadiendo nuevas personas que participen en ella.

Aunque es una medida atrevida, puede suponer todo un éxito si las relaciones sexuales con nuestra pareja están bastante muertas, pues puede servir también para continuar nuestra relación sin que aparezcan infidelidades.

De esta manera, obtendremos todos los beneficios de sumar integrantes a nuestros momentos íntimos, como es el aprendizaje de nuevas experiencias y técnicas, y la aparición de estímulos que desconocíamos en el terreno sexual.

Citas sexuales

Cuando ya hemos dado un primer paso en revitalizar nuestra vida sexual en pareja, siempre podemos planear una escapada sexual como una actividad adicional. De nuevo, lo que buscamos es escapar de la rutina para situarnos en ambientes y marcos completamente distintos a nuestra casa, lo que favorecerá encuentros más apasionados y vistos desde una perspectiva más fresca.

Si nos quitamos el bagaje de nuestras aburridas costumbres en cuanto a la forma de plantearnos los encuentros sexuales, estaremos ganando en inocencia y pasión.

Podemos irnos con nuestra pareja a un hotel, escaparnos unas horas para hacerlo en el coche o bien planear un fin de semana en un lugar recóndito y apartado en el que dar rienda suelta a nuestra imaginación.

Caldeando el ambiente con el «sexting»

De nuevo nos encontramos con otro término en inglés, en este caso el «sexting«. ¿En qué consiste? Pues puede que, aunque desconozcas esta palabra, la hayas practicado alguna vez. Se trata de utilizar las posibilidades multimedia de la tecnología actual para enviar audios, fotos o vídeos subiditos de tono a nuestra pareja.

Bueno, en teoría ahora disponemos de más facilidades y medios para ello gracias a los móviles inteligentes, pero también sirven los mensajes de texto de los que disponíamos desde mucho antes.

El «sexting» busca estimular a nuestra pareja con los contenidos que enviemos para vender nuestra faceta erótica y sumar un componente de innovación a nuestra relación. Por ejemplo, podemos enviar una foto y un mensaje para caldear el ambiente con nuestra pareja, de forma que sirva como preámbulo para un encuentro sexual esa misma noche.

También puede emplearse para mantener la tensión sexual si ambos se encuentran distanciados o no pueden verse durante unos días, o como una forma pícara de combatir la monotonía de pareja si nos cuesta iniciar el acto sexual en persona, pero tenemos menos reparo al hacerlo a distancia a través de mensajes, fotos o vídeos.

La única desventaja del «sexting» es que el material sea visto por alguien ajeno a nuestra pareja. Puede que en un descuido o con el paso del tiempo, el contenido sexual caiga en malas manos, por eso debemos tener esto en cuenta si nos importa nuestra privacidad.

Un buen sistema es borrar los mensajes y contenidos multimedia cuando se hayan disfrutado, o bien guardarlos a buen recaudo si nos da pena eliminarlos, pero teniendo conocimientos para hacerlo correctamente.

Interpretar roles

Esta medida es bastante efectiva, aunque requiere un nivel de complicidad elevado, así como una imaginación fluida para que funcione bien. Es quizás una de las mejores formas de avivar la llama de la pasión en nuestra relación y también para salir de la rutina, ya que podremos ser durante unos minutos u horas, lo que normalmente no somos.

Interpretar roles, también conocido como role-playing, consiste en transformarnos y ponernos en la piel de personajes ficticios, que en este caso aprovecharemos para reavivar nuestra vida sexual en pareja. De esta manera, podremos cumplir por un momento nuestra fantasía encarnando un personaje que nos gustaría ser, pero también concederemos a nuestra pareja la ilusión de estar con «otra persona».

Es un juego erótico bastante divertido, pues podremos interpretar estereotipos como médicos, enfermeras, butaneros, policías, profesores, etc. Aunque estos papeles están algo manidos, nuestros gustos personales y sexuales determinarán qué interpretar o qué pedir que personifique nuestra pareja.

Un buen comienzo para este juego es simular que no conocemos de nada a nuestra pareja, para seguidamente, preguntarle quién es, invitándole a que construya su propio personaje.

«Sploshing», mezclar comida con sexo

Esta práctica puede ser bastante atrevida en un principio, pero sin duda, reavivará nuestra vida sexual a través de una actividad muy golosa. El término anglosajón «splosh» se emplea para el juego en el que se mezcla comida y bebida con sexo.

En el caso que nos toca, los alimentos se untan, restriegan o rocían por nuestro cuerpo o el de nuestra pareja, y se invita a degustarlos mientras se mezcla un componente sexual.

El fetiche del «splosh» consiste en sentirse embadurnados con esa comida o líquidos, algo que elevará el nivel de excitación de la pareja al sentirse húmedos o incluso sucios.

Luego se puede emplear la lengua o los labios para activar las zonas erógenas de la otra persona, lo que provocará una situación placentera por ambas partes. También entran en juego los distintos sabores y olores de los alimentos para realzar la experiencia.

Entre los juegos de «splosh» más conocidos, está el de las fresas con nata, aunque entre los elementos más utilizados están el chocolate, la miel, el champán o el helado.

Sexo tántrico

El sexo tántrico es otra práctica que podremos emplear para revitalizar nuestra vida sexual en pareja. Está fundamentado en el tantra, una ciencia esotérica oriental milenaria que ensalza los placeres terrenales con el fin de llegar a una culminación espiritual.

La vertiente sexual en esta doctrina no otorga tanta atención a los genitales, sino que se enfoca más en todo el cuerpo. Da prioridad a la energía sexual de cada persona en su meta por conseguir el éxtasis. No existe predominio de un sexo respecto a otro, ni conceptos antagónicos entre sí como hermoso y feo, o el bien y el mal.

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Otro de sus propósitos es elevar nuestro espíritu utilizando el deseo sexual. También podría definirse como un viaje espiritual que se realiza empleando la mente y la continencia del clímax, de modo que el encuentro sexual nos produzca más expectación.

Todo se realiza de una manera más sosegada, plena y cuidadosa, empleando todos los sentidos y disfrutando de la energía que los individuos sientan durante el encuentro sexual, sin que toda la atención resida en el orgasmo. Aunque se cree que el sexo tántrico busca durar más en la cama, no es exactamente así, ya que esa faceta simplemente ha sido tergiversada.

Hablar durante el encuentro sexual

Hay personas que se excitan muchísimo al escuchar cómo su pareja le habla durante el acto sexual, algo que también podemos utilizar nosotros para avivar el deseo mutuo. Pueden ser frases cariñosas, más pasionales o directamente «sucias», todo dependerá de los gustos de cada persona.

La forma de expresarlas también puede ser muy diferente. Es posible que sean frases más delicadas susurradas al oído, o bien exteriorizaciones de placer y expresiones que denoten el gusto que la otra persona nos hace. Chillidos, gemidos, gritos o palabras «sucias»… los tonos e intensidades corren a cargo de las situaciones y las preferencias de la pareja.

Bailes para caldear el ambiente

Realizar un baile erótico a nuestra pareja puede aportar una nota picante y suponer una invitación al encuentro sexual, por lo que es otra actividad a tener en cuenta. Existen muchas clases de bailes eróticos y están tan de moda, que incluso podemos encontrar escuelas y talleres donde aprenderlos.

Si nuestra vida sexual en pareja se ha vuelto muy aburrida, el baile erótico será estupendo para recuperar momentos de diversión y sensualidad en la relación. El ejemplo más evidente de estas clases de baile es el striptease, ya que aúna música, luces, baile y el componente de la ropa que desaparece poco a poco mientras dure la canción.

Otro baile que también está ganando muchos adeptos es el pole dance o baile en barra, ya que también tiene un componente sensual entremezclado con la fuerza y resistencia para realizar las acrobacias, así como un cuerpo vigoroso. Por último, también cabe destacar el burlesque, que es un baile muy picaresco que mezcla sensualidad y seducción.

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