Cómo dejar de fumar naturalmente con los fosfenos

Uno de los problemas que más inquieta a los adictos al tabaco, es cómo dejar de fumar naturalmente y de la manera que implique menos sufrimiento. Y es que es muy frecuente intentar dejar de fumar en varias ocasiones de distintas maneras, sin tener el éxito o las fuerzas que se esperaban.

Esto es así debido a que la acetilcolina, un neurotransmisor del sistema nervioso somático que es vital para las sinapsis ganglionares del sistema nervioso autónomo, se ve sustituido por la nicotina del tabaco. Y es que la acetilcolina posibilita el buen funcionamiento de muchas neuronas y es muy importante para distintas actividades cerebrales. Por eso, en cuanto la nicotina se encarga de las funciones de la acetilcolina, es cuando aparece una dependencia enfermiza y es más difícil dejar de fumar con éxito.

Seguro que no hace falta que expliquemos los efectos nocivos del tabaco en la salud, pues estamos introduciendo en nuestro organismo sustancias tan perjudiciales como acetona, arsénico, benceno, folmaldehído, plomo o alquitrán. El tabaco perjudica a nuestros pulmones, el aparato respiratorio se resiente, la piel, el pelo o los dientes y encías igualmente… Y ese es el principio al que siguen más y más desventajas, ya sean sociales o incluso económicas. Pero una de las más peligrosas es la multiplicación de posibilidades de sufrir cáncer, por lo que resta decir que es muy importante dejar de fumar cuanto antes.

Podemos aprovechar los avances de la ciencia en nuestro beneficio, y si queremos dejar de fumar, es recomendable darle una oportunidad a los fosfenos y sus múltiples beneficios. En este caso llamamos fosfeno a la estimulación visual con luz, para asociarla a otros estímulos mentales como pensamientos y emociones, y así forjar una especie de refuerzo que cale más hondo en nuestra psique.

Por eso, si no sabemos cómo ayudar a una persona fumadora a dejar ese habito, la mezcla fosfénica puede suponer el mejor remedio para dejar el tabaco. Tan sólo hay realizar sesiones en las que, tras hacer un fosfeno, empleemos diversas acciones para recapacitar sobre nuestra relación con el tabaco.

Por ejemplo, puede ser desde anotar y sintetizar los efectos negativos en nuestro cuerpo y de relación con el mundo o los demás, hasta hacer una lista de las cosas extrañas que hemos hecho con tal de fumarnos un cigarrillo. Otro ejercicio tras realizar un fosfeno, sería recapacitar sobre las cosas que podríamos hacer en nuestra vida si no fumáramos. Incluso podemos visualizarnos en una situación en la cual ya no fumemos y hayamos superado esa etapa negativa.

Todos estos ejercicios mentales quedan reforzados por las funciones fosfénicas, así que esta clase de combinación de pensamientos y estímulos visuales, suponen una actividad similar a la hipnosis. Si lo unimos al empleo de parches de nicotina en las primeras fases, hasta que el cuerpo vuelva a producir niveles aceptables de acetilcolina, estaremos ante un triunfo seguro.

También es aconsejable ir reduciendo por nuestra cuenta el consumo de cigarrillos diarios, hasta dejarlo en los niveles mínimos posibles antes de empezar con cualquier terapia. De esta manera el impacto del cambio en nuestro cuerpo al dejar de fumar será menor, pues nos habremos acostumbrado en cierta medida. Otro consejo es beber mucha agua para eliminar más toxinas, y llevar un ritmo de vida saludable como apoyo (dieta, ejercicio…)

Lo mejor de esta terapia es que podemos ejercerla nosotros mismos con total libertad y es posible emplearla a lo largo del día cuantas veces deseemos. Al final, en vez de ser esclavos de nuestras debilidades mentales, podremos controlar nuestro cerebro para ser felices en un mundo sin necesidad de fumar.

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