Nueva edición de la Ortografía de la lengua

El otro día encontré por primera vez esta noticia en el blog «Cosillas de Conchi», sobre las «Nuevas reglas de ortografía» y me quedé muerto. Bastantes problemas tengo ya para ir aprendiendo poco a poco a escribir mejor, para que ahora me lo trastoquen todo. Es para volverse tarumba. ¿Por qué retocan las reglas ortográficas?

Entiendo que son para facilitar la escritura, pero sinceramente, he leído la lista y no soy capaz de asimilar todos los cambios en las tildes.

Otras medidas directamente no las entiendo, como esa del silabeo a nuestro gusto. Vamos, que por lo visto ya puedes determinar las sílabas de una palabra según te salga de los mismísimos, que no fallas. Por eso ahora «guión» es una palabra monosílaba y no se acentúa. Bueno, en verdad me he enterado que esto ya venía de largo, pues se consideraban «monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras».

O que desaparezca la tilde de la palabra «solo«. Para eso, que quiten todas las tildes y punto ¿no? Ahora resulta que nos quedamos a medias para dentro de unos años venir con nuevas reglas ortográficas que podían haber planteado ya.

Tampoco lleva tilde la letra «o» entre números (3 ó 6), porque se supone que escribimos con ordenadores y no hay confusión. No diré que son idénticas, pero tampoco veo tanta diferencia como para eliminar esta norma. De hecho, en el editor de texto donde escribo esta entrada, no se diferencia el cero de la letra o. Mirad la prueba en esta imagen, en la que tecleé dos ceros y dos oes:

oes ceros

Son clavados, aunque en página web quedan así: 0o0o. Parece que sí se distinguen, pero cuando escribo una entrada no se diferencia, y eso podría significar que en informática (programas, etc.), todavía no se diferencia mucho la letra o del cero. Con lo fácil que era en mi Amstrad CPC464, que el cero llevaba una raya así: cero letra o 0

Pensaba que las tildes servían para diferenciar palabras que se escriben de la misma forma, pero la tendencia actual es eliminarlas al máximo, llegando incluso a no importar si la palabra podrá dar lugar a confusión. Estoy seguro que para el año 2020 las tildes habrán desaparecido ¿Por qué no lo hacen ya definitivamente y se dejan de marear?

También con eso de que una palabra pasa a formar parte del diccionario cuando se utiliza ampliamente por la gente, seguro que dentro de poco aceptan «ke» como «que» y la abreviación «x» que significaría «para«.

Por cierto, desaparece lo de decir i griega para la Y y las letras CH y LL, ya que están compuestas por la C y H, y por la doble L. Ah, y claro, si ya no hay i griega, olvidaos de la i latina, que simplemente es i. Lo que me hace gracia es que los dígrafos CH y LL fuerandespachados de las normas ortográficas en 1999, pero siguieran en el alfabeto y ahora en 2010 han sido eliminados del todo. ¿Qué diferencia hay de 1999 a 2010? ¿Por qué no tomaron las medidas cuando debieron tomarse en vez de hacer cosas a medias tintas?

En definitiva, da ijual komo escriva un teqsto porke dentro d 10 anios estará perfektamente eskrito.

ortografia-cambios-2010

Nuevas reglas de ortografía:

I. Simplificación ortográfica.

La Academia autoriza los cuatro usos siguientes, con carácter facultativo:

1. s por ps. Se puede escribir sicología, sicológico, siquiatra, sicosis, etc., o bien psicología, psicológico, psiquiatra, psicosis, etc.
2. n por mn inicial. La Academia autoriza nemotecnia, nemotécnico, etc., como se pronuncia, pero también mnemotecnia, mnemotécnico, etc., al modo tradicional. El castellano no puede pronunciar mn en la misma sílaba, y es seguro que se impondrá la reducción. Se ha impuesto al menos en casos muy análogos: neumonía, neumático, etc., de pneumonía, pneumático, etc.
3. n por gn, inicial. La Academia autoriza nomo junto a gnomo, etc. Ya antes había admitido neis junto a gneis. El castellano no puede pronunciar gn, en la misma sílaba, y probablemente ha de prevalecer la innovación, que afecta a poquísimos casos.
4. e por ee. La Academia autoriza remplazo, remplazar, rembolso, rembolsar. Sólo dos sustantivos, con sus verbos correspondientes. La ee se mantiene en los otros compuestos en re-: reedificar, reeditar, reeducar, reelegir, reembarcar, reencarnar, reencuadernar, reenganchar, reengendrar, reensayar, reenviar, reexaminar, reexpedir, reexportar, y los sustantivos y derivados correspondientes.

II. Acentuación ortográfica

La Academia mantiene los principios generales de su acentuación ortográfica, pero introduce los siguientes cambios, con el fin de afinar sus reglas y salvar algunas inconsecuencias:

1. Suprime el acento de fue, fui, dio, vio.. La Academia limita el acento de los monosílabos únicamente a los casos en que hay que distinguir una forma acentuada de otra átona: mí-mi, tú-tu, té-te, sé-se, dé-de, sí-si, él-el, más-mas, y además qué-que, quién-quien, cuál-cual, porque el pronombre interrogativo o exclamativo lleva siempre acento.
Hay que observar que conservarán su acento rió, lió, guió, lié, guié, huí, guión, Sión, etc., que son bisílabos en buena pronunciación castellana. Y ahí, de paso, la tilde sirve para indicar el hiato.
2. Suprime el acento de los infinitivos en -air, -eir, -oir. Es decir, embair, reir, sonreir, oir, desoir, desleir, etc., se escribirán en adelante sin tilde.
3. Suprime el acento en la sílaba ui de las voces llanas: casuista, casuismo, altruista, altruismo, jesuita, fluido, huido, destruido, concluido, destruimos, concluimos, concluiste, huisteis, etc. Esa acentuación se había discutido bastante, sobre todo en el caso de flúido (con acento en la u o en la i –las dos posibilidades son igualmente correctas–, ui forma de todos modos diptongo, a menos que uno se detenga artificiosamente en la u). La Academia enuncia su regla así: «La combinación ui se considerará prácticamente como diptongo en todos los casos».
4. Suprime el acento en Feijoo, Campoo, etc.
5. Suprime el acento que prescribía hasta ahora en los nombres extranjeros. Es decir, Wagner o Washington, que antes debían escribirse con acento, hoy no lo llevan, pues se respeta la ortografía de la lengua original.
6. Suprime el acento ortográfico en Tuy, Espeluy, etc., que era injustificable. Su regla actual es que no llevarán acento ortográfico los agudos terminados en -y: virrey, convoy, cocuy, cargabuey, etc
7. Suprime el acento de la primera palabra de compuestos como los siguientes: decimoséptimo, decimonono, vigesimoquinto, etc.; piamadre (como piamáter), dermatoesqueleto, cefalotórax, etc., sabelotodo, siguemepollo, metomentodo, etc.
8. En cambio, prescribe acento obligatorio en vahído, búho, tahúr, ahíto, rehúso, etc. –porque la h muda no tiene por función indicar el hiato–, frente a desahucio, en que la Academia admite la pronunciación con diptongo. La necesidad de autorizar esta pronunciación moderna frente a la etimológica y clásica desahúcio la lleva a introducir una gran cantidad de acentos ortográficos nuevos, en una serie de formas de los verbos prohibir (prohíbo, prohíbes, prohíbe, prohíba, etc.), rehusar, cohibir, ahijar, ahilar, ahincar, ahitar, ahuchar, ahumar, desahumar, ahusar, sahumar, etc., y en algunos de sus derivados sustantivos y adjetivos.
9. Prescribe el acento en aún cuando equivale a todavía («No ha venido aún». «Aún no ha venido»), pero no en los usos conjuntivos, en que se pronuncia como monosílabo: «Aun los sordos han de oirme». «No hizo nada por él, ni aun lo intentó».
10. El acento de los pronombres sustantivos éste, ése, aquél, lo extiende, con carácter optativo, a demostrativos como otro, algunos, pocos, muchos, etc., cuando haya que evitar ambigüedad.

III. Acentuación prosódica

En materia de prosodia, la Academia se ha limitado a algunas normas de acentuación.
1. Hiatos crecientes. Autoriza que se pronuncie, y se escriba periodo, alveolo, etiope, arteriola, gladiolo, olimpiada, amoniaco, cardiaco (y demás voces en -iaco, como austriaco, policiaco, maniaco, Ciriaco, Zodiaco, etc.), pero también período, alvéolo, etíope, arteríola, gladíolo, olimpíada, amoníaco, cardíaco, etc., que es lo etimológico.
2. Helenismos terminados en -ía. La Academia aceptaba ya algunos casos de alternancia entre la acentuación griega -ía (utopía, ambrosía, orgía) y la latina (utopia, ambrosia, orgia). Ahora admite además los siguientes: disenteria-disentería. quiromancia-quiromancía (y los otros compuestos en -mancia), antinomia-antinomía. Pero se decide categóricamente por monodia (rechaza monodía, para mantener la unidad con prosodia, salmodia, palinodia, rapsodia, a pesar de melodía), antropofagia y disfagia (como polifagia, aerolagia), laringoscopia y necroscopia (como espectroscopia, radioscopia, etc.), hidrocefalia (como todos los compuestos en -cefalia). Pero nictalopía (como miopía, etc.).
3. Admisión de esdrújulos. La Academia acepta las siguientes alternancias: anémona-anemona, omóplato-omoplato (prefiere la esdrújula), pentágrama-pentagrama, sánscrito-sanscrito, tríglifo-triglifo, métopa-metopa, tortícolis-torticolis, dínamo-dinamo, políglota-poliglota (hasta ahora sólo admitía poligloto), metamórfosis-metamorfosis, bímano-bimano (y también cuadrúmano-cuadrumano, caudímano-caudimano, centímano-centimano), cántiga-cantiga, ósmosis-osmosis (y sus compuestos exósmosis-exosmosis, endósmosis-endosmosis). Ya admitía la alternancia en los siguientes casos, con preferencia por la forma llana: medula-médula, pabilo-pábilo, metempsicosis-metempsícosis, procero-prócero, conclave-cónclave, grafila-gráfila, ibero-íbero, pracrito-prácrito, varices-várices. Y con preferencia por la esdrújula, fárrago-farrago, mucílago-mucilago, pelícano-pelicano, bá¡ano-balano, atmósfera-atmoslera, parásito-parasito, celtíbero-celtibero, cíclope-cielope, égida-egida, présago-presago, róbalo-robalo (nombre de pez).
4. Otros casos acentuales. La Academia autoriza reúma (Casares dice que es la acentuación que predomina en Castilla, aun entre la gente culta), junto a reuma; saxofón junto a saxófono, y prescribe fútbol (rechaza ahora su anterior grafía futbol, que era antietimológica y no se apoyaba tampoco en el uso). Ya aceptaba otras alternancias, algunas más raras que éstas: áloe-aloe, cercén-cercen, dominó-dómino, elixir-elixir, grátil-gratil, maná-mana, balaustre-balaústre, con preferencia siempre por la primera.

IV. Silabeo ortográfico

También en esta materia es liberal la Academia, y adopta una innovación de cierta importancia: Autoriza el silabeo no-sotros o nos-otros, de-samparo o des-amparo, etc., a gusto del consumidor. Es decir, frente al criterio etimologista, que se mantiene, legitima el silabeo fonético.

V. Unión y separación de palabras

La Academia prescribe que enhorabuena se escriba en una sola palabra cuando signifique felicitación (uso sustantivo). En los otros casos prefiere que se escriba en tres: «Que venga en hora buena» (con bien, con felicidad), «Que sea muy en hora buena» (aprobación, aquiescencia, conformidad). En hora mala siempre lo prefiere separado.

VI. Signos auxiliares

La Academia adopta dos normas importantes:

1. Suprime la diéresis que era obligatoria en voces como puar, dueto, etc., que en realidad casi nadie usaba y que la misma Academia aplicaba sin regularidad. Limita el signo a la ü de güe, güi (pingüe, pingüino, etc.). Claro que permite su uso discrecional en verso, o cuando interese por cualquier circunstancia indicar con él una pronunciación determinada. Ya hemos visto que suprime además el acento en casos como jesuita, casuista, huido, destruimos, huisteis, etcétera, que servía hasta ahora para indicar el hiato. Matices sutiles de pronunciación, como el hiato o cuasi-hiato de cliente, riente, destruido, etcétera, no encuentran ahora expresión en la escritura castellana.
2. Recomienda el uso del guión, sin carácter preceptivo, para compuestos circunstanciales como hispano-belga, anglo-soviético, cántabro-astur, etcétera, pero la fusión de los elementos en una sola palabra en casos como hispanoamericano, en que los dos términos se aplican a una entidad en que se han fundido lo hispano y lo americano.

VII. Innovaciones morfológicas

Al margen de sus innovaciones acentuales, la Academia autoriza algunas innovaciones morfológicas o legitima ciertos usos que hasta ahora consideraba incorrectos.

1. Autoriza me inmiscuyo, que habían defendido algunos preceptistas, junto a me inmiscuo, que era siempre lo académico.
2. La Academia autoriza yo auxilio junto a yo auxilío. Pero no especifica otros casos. Vacilaciones como yo vacio-yo vacío, yo rocio-yo rocío, yo historio -yo historío, etc.
3. No está clara su norma 21ª: «Se incluirá en la Gramática una lista de los verbos consonánticos, que, por tener encuentro de vocales dentro del tema, dan motivo a vacilación, y se indicará en cada caso cuál es la acentuación correcta: reunir, reuno o reúno; embaular, embaulo o embaúlo».

Más información en El País.

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4 comentarios en “Nueva edición de la Ortografía de la lengua”

  1. Pues a eskrivir con faltas ce a dixo. Es broma, que mi trabajito me estaba costando discernir cuando llevaban tildes algunas palabras y aprender otras tantas reglas.
    Me niego a aprender estas nuevas reglas.

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  2. Hay varios aspectos de esa supuesta lista del país que son falsos. De hecho, pasado el tiempo, no se han adoptado.Por ejemplo, reír sigue acentuándose gráficamente, pues hay un hiato.

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