Heráldica de los apellidos: Letra D

DÁBALOS

Este apellido antiguamente se escribía indistintamente Avalos, Dábalos y Dávalos, como fácilmente puede comprobarse en la consulta de los documentos de la época en los que aparece este linaje. Parece ser que se trata de un apellido castellano: don Rui López de Avalos floreció en tiempos del rey don Juan II y de su hijo y sucesor, el rey don Enrique IV. Fue un ricohombre que gozó de grandes propiedades, riquezas y preeminencias. Fue tercer Condestable de Castilla, Adelantado Mayor de Murcia y conde de Ribadeo. Algunos de sus descendientes pasaron a Italia donde asimismo fueron muy poderosos, alcanzando los títulos de príncipes de Francavila y Montsarchic, marqueses del Guasto, de Arpeya y Pescara y condes de Monriso.

Armas: Escudo cuartelado: 1º y 4º; de gules. 2º y 3º; de oro.

escudo apellido dabalos

DE LA CORTE

Parece ser, y así lo afirman los cronistas y reyes de armas Baños de Velasco, Lozano y Zazo y Rosillo, que ya en tiempos de don Pelayo existía este linaje que es por tanto, de procedencia goda y, con posterioridad, afincado en las montañas de Asturias.

Dicen los citados cronistas que ya en los primeros encuentros con los moros, participaron en la lucha junto a don Pelayo varios caballeros de este apellido, destacándose uno de ellos, don Gome de la Corte.

Cierto es que siglos más tarde ya figura don Sancho de la Corte como ricohombre; don Pedro de la Corte, que fue acompañando al santo rey don Fernando, a la conquista de Sevilla, donde hizo merecimientos para quedar allí muy bien heredado; y otro, de igual nombre que el anterior, que fue mayordomo mayor del citado rey don Fernando.

Los abuelos de Gonzalo González de la Corte fueron pobladores de Soria, como uno de los doce linajes que el rey Alfonso VII, heredó en aquella ciudad. Como todos los infanzones y ricos hombres de la ciudad de Soria, los de la Corte estaban exentos de concurrir a las mesnadas de los ricos hombres, por merced y privilegio del rey don Fernando fechada en Burgos a 2 de Abril de 1.303.

Este apellido está reconocido como muy ilustre de alta calidad en Córdoba, Andújar, Cabra, Jerez de la Frontera y otras poblaciones de Andalucía. Don Pedro González Barrodo de la Corte, acompañó al rey don Fernando V, a la guerra de Francia y levantó con sus huestes el asedio de la fortaleza de Salsas, cercada por las tropas del rey francés Luis XII, lo que le valió que el rey don Fernando, le armara caballero de espuelas doradas, con su propia mano, concediéndole además en memoria de su meritoria acción la divisa de la Banda y escudo de armas sobre las suyas. Asistió don Pedro a la conquista de Ronda y su tierra, siendo nombrado primer alcaide del castillo de Gimena.

Armas: Escudo de oro, un castillo de gules en cuya puerta está un león echado. Bordura de gules y ocho aspas de oro.

escudo apellido de la corte

DEL BARRIO

Se trata de un apellido de origen confuso, ya que lo único que se sabe es que corresponde a las provincias del norte de España. La mayor parte de los autores están de acuerdo en que se trata de familias diversas, sin comunidad entre ellas o lo que es igual, que no tienen un origen común, solar y tronco. La opinión más generalizada es que este apellido fue adoptado por caballeros que lo iban tomando de los distintos lugares y villas que con el nombre de «Barrio» existen en las provincias anteriormente citadas y de las cuales procedían, o bien iban tomando a los moros en la época de la Reconquista.

Insisten los autores en que, por tanto, no debe buscarse relación de dependencia o parentesco entre las diversas casas solariegas del apellido Del Barrio, pues hasta aquellas que radicaron en la misma provincia suelen ser distintas. De todo lo anterior, se desprende que resultaría inútil tratar de buscar un tronco del que partieran las diversas familias que ostentan este apellido. Aquellos que lo llevan en la actualidad deben conformarse con saber que procede del norte de la Península, pero nada más, ya que se ignora el origen o tronco de este apellido, y así debe de ser ya que por nuestra parte hemos hecho las investigaciones pertinentes y, al igual que los autores que coinciden todos en la anterior versión sobre el origen del apellido Del Barrio, tampoco nosotros hemos conseguido localizar una fuente común, un tronco del que partieran las diversas ramas del apellido Del Barrio.

Lugares geográficos con este nombre «Barrio», hemos encontrado, no sólo en la Península, sino en los países de habla hispana. En Burgos, por ejemplo, existen dos municipios con este nombre, en Palencia uno, en León otro, etc. En Méjico se encuentra otro, en el Estado de Oaxaca. Sea como sea, lo que sí es cierto es que se trata de un apellido que probó repetidas veces esta nobleza en las Órdenes de Santiago, Calatrava, y en la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y en la Real Audiencia de Oviedo.

Armas: En campo de gules, un castillo de oro, aclarado de azur, partido de plata con una banda de sinople engolada de cabezas de dragones del mismo color.

escudo apellido del barrio

DEL CAMPO

Este apellido nace en la llamada Tierra de Campos, en el antiguo Reino de León, hoy perteneciente a las provincias de Palencia y Valladolid.

Una de las más antiguas y nobles casas del apellido estuvo en la villa de Castrogeriz (Burgos), de la que dimanó, entre otras, la que fue a establecerse en las Islas Canarias.

Casas muy principales, estuvieron en Oruña (Cantabria), Boltaña (Huesca), Almunia (Zaragoza), Concejo de Llanera (Asturias) y Guernica (Vizcaya). Este noble y antiguo linaje probó, repetidas veces, su nobleza en la Sala de Híjosdalgos de la Real Chancillería de Valladolid.

Armas: En campo de plata, un cabrio de gules, acompañado de tres hojas de trébol de sinople, dos en lo alto y una en lo bajo.

escudo apellido del campo

DELGADO

Su origen hay que buscarlo en las montañas de Cantabria y que fue extendiéndose por toda la Península. Las Crónicas antiguas citan a varios caballeros de este apellido que se destacaron por sus hazañas y actos de valor en la lucha contra los invasores árabes. Es muy posible que los antecedentes más lejanos, se remonten a la época del rey Pelayo y que el apellido Delgado venga de algún mote o apodo, hecho sumamente generalizado en los tiempos de referencia.

El tratadista Francisco Lozano dice sobre este apellido, Delgado que en Santander gozaron de privilegios de los reyes Alfonso VII y Sancho II, añadiendo que la fama por sus hechos bélicos de los Caballeros Cosme Delgado y Ruy Delgado, así como Arthur Delgado, los hicieron ser considerados como azote de la morisca.

Que los caballeros con este apellido se distinguieron por su dureza contra las huestes sarracenas, es evidente y basta con apelar al cronista Mendoza que afirma que Balasar Delgado, al hacer prisionero al moro Muza que pretendía asaltar Caspe, lo trató con suma crueldad, castigándole fieramente. Otro personaje célebre de este apellido fue el doctor Francisco Delgado, Obispo de Lugo que se hizo famoso no sólo en el campo de la religión y las letras, sino también como hombre de armas en las que era sumamente diestro. De él se citan numerosos hechos en los que se comportó como esforzado guerrero. En la provincia de Santander hubo casas de este apellido en el Valle de Toranzo en el lugar de Villaseril, en la ciudad de Santander y en la Villa de Laredo, con lo que queda plenamente demostrado su origen cántabro.

Y fue de estas casas de Santander de donde partieron las líneas que primero pasaron a León y luego se fueron extendiendo por toda la Península.

El apellido Delgado probó repetidas veces su nobleza en las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava y Carlos III.

Armas: En campo de azur, siete estrellas de oro puestas en palo de a cuatro y una en punta. Bordura de gules, con siete calderas de oro y otra segunda bordura de plata con la salutación angélica, en letras de azur: «Ave María gratia plena».

escudo apellido delgado

DESPUJOL

Linaje de indudable origen catalán, oriundo de la Parroquia de San Hipólito de Voltregá, del partido judicial de Vich. Se trata de una familia de las más antiguas de la nobleza catalana. Acredita la importancia y antigüedad de esta familia el hecho de que la capilla del Sacramento de la Parroquia antes citada existe el enterramiento del venerable Pedro Despujol y lleva fecha de 1.110, un epitafio en latín y el escudo del linaje. La principal casa solar era conocida como «El Despujol» y parece ser que de ella tomó nombre el apellido. Don Pedro de Despujol fue uno de los caballeros que acompañando al rey don Jaime I se distinguieron en la conquista de Valencia en 1.238.

Armas: En campo de gules un monte flordelisado de oro. Bordura componada de ambos esmaltes.

escudo apellido despujol

DEZA

Se trata de un linaje de ascendencia gallega, que tuvo su primitivo lugar en  Santiago. Esta familia tomó su apellido de la villa de Deza. Sobre su tronco original los obispos de Orense don Servando y don Segundo afirman que procede de Severino, conde de Galicia, caudillo godo del tiempo del rey Egica, que floreció por los años 687 a 701, señor de la tierra de Deza. En el siglo II queda constancia de una dama, doña Severina Suárez de Deza que casó con don Pedro Arias de Saavedra, ricohombre muy poderoso en Galicia, favorecido por el rey don Alfonso VII por haber sido la causa principal de que tomase posesión de su reino de Ilio, y se coronase.

Armas: Un losange de gules, cargado de un castillo de oro en campo de plata y en cada uno de los cuatro cantones una flor de lis de azur.

escudo apellido deza

DÍAZ

Es un apellido patronímico derivado del nombre Dia o Diego. De él existieron tantas familias que, por lógica natural, no tienen relación entre sí, aunque todas provengan de un mismo tronco. Es por tanto sumamente difícil concretar con total exactitud el punto de procedencia de su origen, aunque sí podemos facilitar el dato de que los linajes más antiguos que se conocen de este apellido provienen del reino de León, y fue de este lugar del que sus caballeros partieron para tomar parte en la Reconquista. Por tanto, podemos suponer que el tronco principal proviene de León. Hay una rama de este linaje, la del Señorío de Molina, que parte de don Alfonso Díaz, uno de los trescientos caballeros cristianos que conquistaron la plaza de Baeza, en unión a los Condes de Lara. Fue el Conde Lara precisamente quien concedió a don Alfonso Díaz honores y privilegios.

Son muy numerosas las ramas del apellido Díaz que probaron su limpieza de sangre y nobleza para poder ingresar en las Órdenes Militares, en las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, así como en la Real Audiencia de Oviedo. Los de este linaje cuentan como títulos nobiliarios con los del Marquesado de Castro Jarillos (1.797), de Dilar (1.886), de Fontanar (1.732) y de Villarvel Viestre (1.768), así como el Condado de Malladas (1,885).

Naturalmente que el apellido Díaz trae inmediatamente a la memoria el nombre de don Rodrigo Díaz de Vivar, el famoso «Cid Campeador». Al Díaz de su apellido sucede «de Vivar», pero esto se refiere al lugar de su nacimiento, el castillo de Vivar en la villa del mismo nombre, propiedad de su padre, el conde don Diego Laínez, en la provincia de Burgos. Y esto viene a confirmar cuanto se dijo al comienzo, que el apellido Díaz muy bien puede venir del nombre propio Diego, si se tiene en cuenta que tal era el correspondiente del «Cid Campeador». Por tanto, el Diego paterno se convirtió en el Díaz en el hijo, lo que equivale a decir que Rodrigo Díaz no fue tronco de ninguna línea original de este apellido, sino que, siendo el primero que lo ostentó en su linaje, ya venía precedido de la influencia paterna.

La figura de don Rodrigo Díaz de Vivar es harto conocida para que hagamos aquí hincapié en su biografía. Pero sí existe un hecho que no debemos dejar pasar sin hacer una puntualización: Vivar, como apellido existe y es un linaje que proviene de la provincia de Burgo, del lugar del mismo nombre y que se encuentra bastante extendido en ambas Castillas. Pues bien, algunos autores lo hacen proceder del Cid Campeador, algo que carece del menor fundamento ya que en la época en que vivió don Rodrigo Díaz no eran todavía transmisibles los apellidos y ahí su propio caso que llamándose él Díaz, su padre era Laínez. Aparte de lo anterior, el escudo del linaje Vivar es absolutamente distinto no sólo al de Díaz sino al particular del «Cid Campeador». Quede, pues, perfectamente claro que, los Díaz nada tienen que ver, ni existe unión alguna, con aquellos que ostentan el apellido Vivar.

Pero los que sí tuvieron que ver mucho con este apellido, ya que no pocos de ellos fueron los progenitores de las ramas americanas, fueron los numerosos conquistadores españoles en el Nuevo Mundo, comenzando por el cronista Bernal Díaz del Castillo. Procedía del linaje de los Díaz asentados en Valladolid y en el año 1.514 se embarcó hacia América. Estando primeramente en Cuba con su pariente Diego Velázquez, participó en la primera expedición a Méjico con Francisco Hernandez de Córdoba; en la segunda, con Juan de Grijalva y en la tercera, que fue la definitiva, junto a Hernán Cortés. Tomó parte con éste en casi todas las empresas de la conquista y en muchas de las expediciones posteriores destinadas a someter a los pueblos del interior.

escudo apellido diaz

Regresó a España donde asistió a la Junta de Valladolid en su condición de conquistador más antiguo para regresar de nuevo a América, fijando su residencia en Guatemala, región de la que en 1.551 fue nombrado Regidor Perpetuo. Ya viejo, escribió una crónica titulada «Historia verdadera de la conquista de la Nueva España». En esta crónica se hace patente el resentimiento de Bernal Díaz, que compartían muchos de sus compañeros, contra los jefes militares y los advenedizos llegados de España cuando la conquista ya estaba efectuada, postergando a los verdaderos conquistadores, despojando a la citada conquista de todo empaque heroico, negando con sarcasmo la aparición del Apóstol Santiago en cierta batalla librada contra los indios, versión que recogía López de Gómara en su «Historia General de las Indias».

Tampoco hay que dejar en el olvido a Juan Díaz de Solís, otro navegante y descubridor español, nacido en Lebrija, aunque algún historiador se empeñe en hacerlo portugués. Viajó con Vicente Yañez-Pinzón al Golfo de Honduras, más tarde pasó al servicio de Portugal y casi enseguida tornó al de España. Hizo un nuevo viaje con Pinzón a Puerto Rico. En 1.508 se reunió en Valladolid una Junta de Navegantes a la que asistió además de Juan Díaz de Solís, Américo Vespucio, Juan de la Cosa y Vicente Yáñez Pinzón, convocada por el rey Fernando «el Católico». En ella, Díaz de Solís fue nombrado piloto de la Corona al servicio de la Casa de la Contratación. Realizó una expedición por las Costas del Brasil y a la muerte de Vespucio fue nombrado Piloto Mayor. Llevó a cabo numerosas expediciones por mar y fue quien, en realidad, descubrió la desembocadura del Río de la Plata. Al remontar el estuario y estando en tierra, fue descubierto, junto con un pequeño grupo de compañeros, por los indígenas guaranicos, que les dieron muerte.

Otro conquistador apellidado Díaz, fue Ruy Díaz de Guzmán, asimismo cronista de las Indias. Pero este conquistador casi se puede llamarle americano, ya que nació en aquél continente, en lo que pasado el tiempo pasó a ser la Argentina. Fue Alférez Real y Gobernador de la ciudad de Asunción. Escribió una crónica que tituló «Historia Argentina», obra que ha llegado hasta nuestros días incompleta. En ella, mezcla la realidad de la repoblación del territorio rioplatense con leyendas populares de los pueblos autóctonos.

El apellido Díaz se extendió rápidamente por América. En Méjico, Porfirio Díaz, el político y caudillo mejicano que llegó a la presidencia de aquél país que practicó el totalitarismo más absoluto, aplastando virtualmente a la oposición hasta que la revolución encabezada por Francisco Madero, en la que participaron los guerrilleros Emiliano Zapata y Doroteo Arango (más conocido como Pancho Villa) le obligó a exiliarse del país para ir a residir a Francia donde murió. Los novelistas Juan Díaz Covarrubias, Carlos Díaz Dufo y Salvador Diaz Mirón.

En Colombia, el novelista Eugenio Díaz, el poeta Humberto Díaz, el poeta Joaquín Díaz Garcés. En Venezuela, Manuel Díaz Rodríguez, en Bolivia, el escritor Antonio Díaz Villamil, en Argentina el poeta Leopoldo Díaz, etc. Para terminar, una anécdota sobre un Díaz; el dominico español Froilán Díaz, Confesor del rey Carlos II, autor de la teoría de que aquél monarca estaba hechizado por lo que, influenciado por el cardenal Portocarrero, no se le ocurrió mejor cosa que someter al rey a una serie de exorcismos. Lo que consiguió fue que, por imposición de la reina, la Inquisición lo sometiera a proceso, deponiéndole de su cargo.

Armas: En campo de plata, un león rampante de gules, llevando en su mano izquierda un bastón de oro, perfilado de sable. Bordura de gules con cinco flores de lis de oro.

DIEGO

Según la mayor parte de los tratadistas, el apellido Diego o De Diego, es originario de la montaña de Santander. El tronco radicó en la propia ciudad de Santander. Otras casas existieron en la Merindad de Trasmiera, en el valle de Carriedo, y en Espinosa de los Monteros. De la casa de Aragón, hay que citar a don Juan Diego que en el año 1.133 era Señor de Cascante y Arguedas. Otro Juan Diego, aragonés, fue Justicia Mayor de Aragón y hubo otro Juan Diego que sirvió al rey Jaime I en la conquista de Valencia siendo fundador de la Casa valenciana. Don Jerónimo Vega y Diego figura como infanzón en la lista de Inmaculados del Reino de Aragón.

Armas: Escudo cuartelado en sotuer, lº y 4º en azur, un lucero de oro de diez rayos, 2º y 3º en plata una coquilla o concha de gules cincelada de oro.

escudo apellido diego

DOBLAS

Parte este linaje de los tiempos del rey Alfonso VI de Castilla, que arruinó las arcas reales en sus gastos al levantar hombres de armas que pelearan con los moros invasores de la península. En estas circunstancias cierto ricohombre llamado don Gutierre Sánchez, que tomó parte en la conquista de Toledo, siendo, como era, hombre muy adinerado, acudió en socorro de su rey al que entregó una suma muy considerable de la moneda de aquel tiempo, las doblas, sin pedir nada a cambio por su generosa donación. Ante gesto tan desprendido, el rey, Alfonso VI, quiso premiarle y lo hizo otorgándole el apellido Doblas para que lo llevara de allí en adelante trasmitiéndolo a sus herederos.

Armas: En campo de gules, nueve doblas de oro y en cada una de ellas la cabeza de un rey coronado.

escudo apellido doblas

DOMINGO

Dada la existencia de numerosas familias de este apellido que se extienden por toda España, algunas con armas distintas entre sí (detalle muy importante que hace presumir que hayan tenido un origen distinto), se hace sumamente difícil establecer cuál de ellas constituye el primitivo solar del que fueron partiendo las diversas ramas del linaje.

Y es que, desde muy antiguo, hubo diferentes casas solares, muy nobles, en Cataluña, Mallorca, Castilla, Aragón y Valencia. No obstante esta dificultad, trataremos, a través de sus personajes, de intentar establecer los datos que nos permitan acercarnos al primitivo solar del apellido Domingo.

Como primera providencia, conviene tener en cuenta dos aspectos. Primero: originariamente, Domingo, fue un nombre propio, del que se derivó el apellido Dominguez. Segundo: al ser nombre propio, es muy posible que la difusión de este apellido se deba a la fama de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de los Dominicos y creador del Rosario, y a Santo Domingo de Silos, benedictino español del Siglo XI.

Domingo procede de la voz latina, «dominicus», de «dominus», el amo de la casa, el señor en todas sus acepciones, también del día perteneciente al Señor, séptimo, que debe ser santificado para la adoración de Dios.

Este término, «Domingo», apareció ya en Roma en el año 36 antes de la Era Cristiana en un contexto financiero (rationes dominicae), las cuentas del amo o propietario. Como los latinismos eran frecuentes en materias administrativas o financieras, apareció en griego el término, «kyriacos» y su uso evángelico de «kemera kyriake», en latín, «dies dominicus» o simplemente «dominica», Día del Señor.

Su raíz y utilización, se conservó asimismo en las lenguas románicas, («Kirche», «Kerch», «Church») y en las eslavas («Cerkov») por lo que Domingo, bien como nombre, bien como apellido, existe también en los citados idiomas y países de referencia.

De acuerdo a los primeros cristianos, la Resurrección del Señor y la mayor parte de las apariciones de Jesús tuvieron lugar el primer día de la semana, de ahí la denominación de Día del Señor. Pero esto se encontró en contradicción con otra idea de origen pagano desarrollada al comienzo de la Era Cristiana. Que Domingo podía traducirse como  «Día del Sol», que la comunidad primitiva no aceptó jamás. No obstante, esta traducción germánica perduró, ya que la recibieron en épocas anteriores a la evengalización («Sontang», «Zondag», «Sunday»).

Así, pues, parece deducirse que en la antigua Germania aquel que recibía por nombre Domingo, podría traducirse por haber nacido en el «Día de Sol», y así, pues, acaso en lejanos tiempos, cuando el uso de los apellidos fue imponiéndose, en la antigua Germania, bien pudo ocurrir que aquel a quien le impusieron por nombre Hans y por apellido Kirche, en su traducción quisiera decir «Hans, que nació en un día de sol». ¿Es éste el origen del apellido Domingo? Con sinceridad, nada puede asegurarse al respecto ni, por supuesto, lo damos como verídico. Se trata de una suposición, y nada más, que no impide que pudiera ser verdad.

escudo apellido domingo

Que en España, pasados los siglos, la fama del apellido se debiera a Santo Domingo de Guzmán, Santo Domingo de la Calzada y Santo Domingo de Silos, es asunto que tampoco se puede dar por cierto y de absoluta fidelidad. Es posible que así ocurriera. Más como lo que nos interesa es conocer los orígenes de Domingo como apellido, vayamos a los datos:

En la conquista de Mallorca, en el año 1.285, aparece don Jaime Domingo, rico propietario establecido en la villa de Selva que juró obediencia al Rey don Alfonso II de Aragón como Diputado; don Berengario Domingo, Jurado de la ciudad y Reino de Mallorca, en el año 1.312, por el estandarte de ciudadanos y el padre Jaime Domingo, Inquisidor de Mallorca, Rosellón y Cerdeña, en 1.537.

Con posterioridad a estas fechas, fueron numerosos los miembros del apellido Domingo que solicitaron reconocimiento de hidalguía y nobleza de sangre. Este apellido fue probado en la Orden de Santiago por Alonso López de Molina y Martínez Domingo, natural de Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real), en 1.642, y por don Gabriel de la Borda y Urrujuli de Gabiso y Domingo, natural de Lesaca (Navarra), en 1.698.

Ante la Inquisición de Logroño, justificaron su limpieza de sangre don Francisco y don Juan Domingo Manzano de Calvajal, naturales de Jaraíz (Badajoz), en 1.704, y don Jaime Domingo Maestre, de Pont de Armentera, en 1.696. Por su parte, el Santo Oficio de la ciudad de Valencia certificó asimismo la hidalguía y limpieza de sangre de bastantes miembros del apellido Domingo, avecindados en la citada ciudad y poblaciones de la provincia del antiguo Reino de Valencia.

En lo que se refiere a la participación de miembros de este linaje en la conquista de América, hemos encontrado a Diego Domingo de Balboa, conquistador español que formó parte del grupo que con don Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró la península de Florida en el año 1.528. Más tarde, tornamos a encontrar este nombre en las crónicas que se refieren a la sucesiva exploración que en dichas tierras efectuó el también conquistador don Hernando de Soto.

Otro del apellido Domingo que figura en las «Crónicas de la Nueva España» es don Gaspar Domingo de Luna que también estuvo en la Florida y fue uno de los que con Pedro Menéndez de Avilés fundó la ciudad de San Agustín.

Hernán Domingo figura como compañero de Hernán Cortés en la conquista de Méjico, como clérigo y que, una vez conquistado aquél país y pasados los años, fue miembro del Tribunal del Santo Oficio.

Un hermano suyo, Pedro Domingo, natural de Toledo, parece ser que tuvo ciertos contratiempos precisamente con el Tribunal del que formaba parte su hermano a causa de cierta reyerta en la que mató a otro español que había ofendido a cierta dama del que el primero estaba enamorado. Declarado inocente y puesto a salvo su honor, matrimonió con la dama de referencia, fundando casa en la ciudad de Méjico, de la que descendió don Lorenzo Domingo, que abrazó la carrera eclesiástica.

Pero la pregunta queda todavía en pie: ¿De dónde procede el apellido?

Por todos los datos reseñados y de acuerdo a la opinión de numerosos genealogistas, la primitiva casa solar de los Domingo bien pudo hallarse en Aragón, de donde pasó a Valencia y Cataluña, para extenderse después por el resto de la Península, muy en especial por ambas Castillas.

Armas: En oro, seis roeles de azur, puestos en dos palos. Bordura de gules, con ocho aspas de oro.

DOMÍNGUEZ

Domínguez tiene su origen en el nombre propio Domingo. Es, pues, patronímico. Esto hace que las distintas familias que los ostentan no tengan relación alguna entre sí, máxime si se tiene en cuenta que se halla muy extendido por España, sin que pueda citarse una provincia en particular donde se dé más que en otras. Se hace casi imposible fijar con exactitud el punto de partida del apellido Domínguez por las causas antedichas.

Como nombre, Domingo, del que deriva el Domínguez, es muy antiguo, tanto que se remonta a 36 años antes de J.C. fecha en que en un documento romano ya aparece, (dominicae). Esto hace pensar que su uso en España posiblemente partió de la época de la dominación romana. Como apellido se ignora la fecha exacta de su establecimiento. Una vez establecido lo anterior, podemos decir que varias ramas de las familias Domínguez probaron su nobleza para ingresar en las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa y San Juan de Jerusalén, en las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada.

El título de Barón de Gracia Real fue concedido por el rey Carlos IV, en el año 1.798, a don José Joaquín Domínguez Pareja-Obregón y Atienza. La reina Isabel II otorgó el título de Condesa de Casa Canterac a doña Manuela Domínguez y Llorente Navas y Padilla. Y esta misma soberana concedió a don Miguel Domínguez y Guevara Vargas y Vasconcelos el título de Conde de San Antonio.

Al tratarse de un apellido de uso bastante generalizado en España, no cabe extrañar que pasara profusamente a América, donde varias casas se establecieron en Chile, Argentina, Colombia y Méjico. A estas familias pertenecieron, en Chile, el escultor Lorenzo Domínguez, en la Argentina el escritor Luis Domínguez; en Colombia, Hernando Domínguez, célebre poeta y en Méjico, el político y abogado Miguel Domínguez.

Armas: Escudo cuartelado: 1º y 4º en campo de plata: tres palos de gules y 2º y 3º en campo de azur, tres espadas de plata, puntas arriba, con la guarnición de oro.

escudo apellido dominguez

DURÁN

Apellido aragonés, que tuvo por tronco a don Guillermo Durán, que estuvo al servicio del rey don Jaime, «el Conquistador», al que acompañó en las batallas desarrolladas por este monarca en Levante. Estuvo también en la conquista de Mallorca, mereciendo por su valor que, el antes citado rey, le premiara otorgándole tierras en Játiva. En 1.302, uno de sus descendientes, Francisco Durán fue Jurado de la ciudad y reino de Mallorca por el estamento de ciudadanos. Con posterioridad, Antonio Durán ocupó los mismos cargos honoríficos. En 1.463, Berenguer Durán fue capitán de una nave de su propiedad que puso al servicio del Trono en la reconquista de la isla de Mallorca y del castillo de Amposta.

Armas: Escudo de sinople y un león rampante con un creciente alto de plata sobre su cabeza.

escudo apellido duran

DÁVILA

De procedencia castellana, concretamente de la ciudad de Ávila. Desciende de Blasco Gimeno, gobernador de Ávila a finales del siglo XII. Se extendió por toda la Península y varias ramas pasaron a América. Probó numerosas veces su nobleza en las Órdenes Militares. Entre los privilegios alcanzados por esta familia se cuenta el concedido el 22 de abril de 1528 a D. Diego de Ávila por haber hecho prisionero al Rey de Francia en la batalla de Pavía.

Armas: En campo de oro, seis roeles de azur.

escudo apellido davila

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