Sissi: bulímica, anoréxica y maniática

Sissi Emperatriz (Isabel de Baviera) nunca fue la dulce princesa protagonizada en el celuloide por Romy Schneider. Vivía obsesionada por estar delgada, algo que afectó a su salud y su carácter. La aureola de romanticismo de la Emperatriz siempre ocultó su obsesión por el físico. Su afición a comer dulces de manera compulsiva era compensada por maratonianas sesiones de gimnasia y dietas basadas en la carne cruda y sangre de buey.

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Las lujosas piezas de platería y porcelana imperiales que se muestran en la mesa de banquete del Palacio de Invierno de Hofburg (Viena, Austria) no adornaron los ágapes de todos los componentes de la Casa Habsburgo que durante siglos ocuparon las diferentes partes del palacio.

Aunque los requerimientos del marketing turístico nos hagan revivir la tradición imperial y la ceremonial aristocracia, la Emperatriz que más descuidó las reglas protocolarias, faltando en muchas ocasiones de las comidas reales, fue Isabel de Austria, más conocida por el nombre de Sissi.

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Sissi fue desposada a los 16 años con el Emperador Francisco José, y con 25 años comenzó a obsesionarse por su figura que quería mantener perfecta, según relata el libro «Programas de las dietas de Sissi», que publicó la editorial austriaca Amalthea, de la escritora Gabriele Praschl-Bichler.

Con la enfermiza finalidad de mantener su peso en 50 kilos (distribuidos en una estatura de 1,72) y de conservar su cintura de tan sólo 47 centímetros, Sissi se inventó varias dietas de adelgazamiento y costumbres alimenticias. A falta de especialistas en nutrición, que no existían por aquella época, nadie pudo decirle a la Emperatriz que su cuadro correspondía al de una enferma bulimaréxica. La palabra abarca a los afectados por dos de las enfermedades nutricionales más extendidas en occidente: la bulimia y la anorexia.

Esta patología se puede ver en personas propensas a los atracones de comida que posteriormente compensan con una manía compulsiva por hacer ejercicio. Sus comportamientos obsesivos no sólo influyeron a sus dietas, sino también a sus ocupaciones cotidianas, marcadas por un frenético interés en moverse, no sentarse, andar horas y horas por el monte y montar otras muchas horas más a caballo.

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El origen principal de esta obstinada excentricidad en mantener su belleza y delgadez apareció debido a sus tres primeros embarazos. Sissi dio a luz a cuatro hijos: Sofía Federica (que falleció con dos años), Gisela, Rodolfo y María Valeria. Sissi nunca quiso tener una prole, ya que aborrecía a los niños y detestaba el olor de los bebés.

Los martirios a los que sometió su delicado cuerpo no solo atentaron contra su salud, sino que además aumentaron su carácter irritable y le ocasionaron insomnio. Un consomé elaborado por una mezcla de carne de ternera, pollo, venado y perdiz, además de alimentos como carne fría, sangre de buey cruda, leche, tartas, pasteles y helado compusieron la dieta principal de la Emperatriz.

Despreció durante casi toda su vida adulta las verduras y frutas, a excepción de las naranjas. Su apetito no se manifestaba ante cualquiera. La Emperatriz se ausentaba normalmente de la mesa si debía estar en presencia de su marido o su familia política.

Los únicos afortunados que pudieron disfrutar de la imagen de la Emperatriz sentada en una mesa debidamente presentada fueron sus ocho hermanos y hermanas, algún que otro miembro elegido de su familia de Baviera, los Wittelsbach; su hija menor María Valeria, a la que adoraba y solía referirse como su única hija; y su profesor de equitación, el británico George «Bay» Middleton, de quien se enamoró con locura.

Se dejó influenciar por las dietas que realizaban los jinetes ingleses con los que participaba en numerosas monterías, convirtiendo el filete de ternera crudo en el único alimento que solía ingerir durante sus largas horas a caballo.

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Ni siquiera en la fortaleza de su castillo húngaro de Gödöllö, donde disponía de su propia cuadra con más de sesenta caballos, dejó de practicar este duro tratamiento, cuya sobriedad compensaba muchas veces con la celebración de exhibiciones circenses y noches de música zíngara. Su particular relación con Hungría, país del que fue soberana, es sobradamente conocida.

No sólo idolatraba la fogosidad y la vivacidad de los húngaros, sino que aparte influyó de manera decisiva en el importante acuerdo que se firmó en 1867 entre Austria y Hungría, conocido como el Compromiso Austrohúngaro, con el que se formó la doble monarquía conservando cada país su propia administración e instituciones.

A su preferida, María Valeria, la llamaba «mi hija húngara», por haber nacido en dicho país. Casi todos los diarios escritos por María Valeria hacen mención especial a los arranques de apetito que de vez en cuando sufría su madre. Cuando Sissi se juntaba con sus hermanos comía grandes cantidades de chocolate, tartas de crema y helados (su preferido era el de violetas).

Su propio establo

Su bebida preferida era la leche, una de las pocas pasiones que compartía con su marido. En el palacio de verano de Schönbrunn ordenó instalar un establo. Para no privarse de leche fresca durante sus largos viajes, solía trasladar vacas, cabras o corderos con ella.

Las dos semanas que gustaba disfrutar cada año en su palacio de Achillion, en Corfú, suponían el trasiego constante del yate imperial Miramar, que desde Trieste remolcaba sus pedidos de chocolate, especias, vino, cerveza y carne.

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Sus excentricidades también se reflejaban en sus fantasías literarias. Apasionada por los relatos de Homero, transformó sus viajes en barco a Corfú en auténticas emulaciones de la Odisea, que revivía haciéndose sujetar al mástil en las jornadas más tempestuosas XD. Los atracones de pasteles los compensaba con peculiares dietas seguidas con una extraña terquedad y una voluntad férrea.

Las más famosas consistían en un revuelto de 5 ó 6 claras de huevo con un poco de sal, o el caldo que suelta la carne cruda, líquido que llegó a ingerir a diario en los últimos años antes de ser asesinada en Ginebra en 1898 a manos del anarquista Luigi Lucheni, quien realmente planeaba un atentado contra el pretendiente al trono francés, Henri de Orléans.

El kéfir, que es una bebida láctea espesa fermentada por bacterias y hongos que en aquel tiempo era ampliamente conocida en Rusia pero no se consumía en Europa Central, fue otro de los alimentos que sumó a su dieta pocos años antes de su muerte en sus curas de adelgazamiento.

Otra de sus dietas-ensayo más famosas fueron las «curas de la glándula tiroidea», que lograba consumiendo el líquido que procedía de glándulas tiroides animales.

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La pasión de montar

Como buena Wittelsbacher (linaje que reinó Baviera desde el siglo XII hasta la I Guerra Mundial) la equitación fue una de sus grandes aficiones. Esta pasión la compartía con los Habsburgo, la familia de su marido, que en contraste a los Borbones, más inclinados por el arte, mostraron siempre gran atracción por la naturaleza.

La necesidad de distracción al aire libre la heredó de su progenitor, el duque Maximiliano, hombre de espíritu liberal que infundió a sus nueve hijos el amor por la montaña, el campo, los animales, la equitación y hasta la acrobacia del circo.

Cuando cumplió los 40, Sissi continuó con sus clases de equilibrio sobre caballo a galope. Para ello contó con las enseñanzas de Elisa Petzold y Emilie Loiset, dos expertas en acrobacias del Circo Renz. Su voluntad minuciosa como caballista no sólo influía a su capacidad para montar, que desarrollaba de manera femenina de lado, sino también a su indumentaria. Una vez que se sentaba en el corcel, ordenaba coser su traje de falda larga para que los pliegues mostraran una caída perfecta.

Sissi se negaba a practicar deportes en boga como el tenis. Aquella necesidad de un compañero de juego estaba en contra de sus ansias de independencia. Practicó la natación, la esgrima, el senderismo y, a los 60, pocos años antes de su muerte, aprendió a montar en bicicleta.

La indisciplinada Emperatriz encontró en la gimnasia una actividad diaria que extendía de manera compulsiva a lo largo de varias horas, algo excepcional para una dama de su tiempo. En todos los palacios en los que llegó a pasar la noche, ordenó colocar espalderas, anillas y escaleras.

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Sus paseos de 6 horas por el monte establecían frecuentes quejas de sus damas de compañía y personal de seguridad, que no podían seguir su ritmo. Enfrentarse a laderas escarpadas era su debilidad, y las remontaba fácilmente gracias a su frenética y exaltada necesidad de moverse.

Sissi prohibió disponer sillas en sus salas de audiencia y según se cuenta, andaba de un lado a otro mientras escuchaba a las visitas. A partir de 1882, a la edad de 45 años, pocos meses tras renunciar a la equitación (al parecer nada más comunicarse el anuncio de casamiento de su profesor de equitación, Bay Middleton) comenzó a aprender esgrima, y reemplazó las monterías y la caza del zorro en Inglaterra o Irlanda por las largas marchas.

En cierta ocasión andó 30 kilómetros en tan sólo siete horas. Su vanidad y engreimiento creció a lo largo de los años y ni siquiera las noches le aportaban el merecido descanso. Para conservar su figura decidió ceñir sus caderas con paños húmedos varias veces durante la semana.

Sus ocupaciones corporales compulsivas y su cabezonería a la hora de alimentarse acrecentaron un carácter ya de por sí neurótico, afectando de manera negativa a su salud. Sissi padeció reuma, neuritis y edemas por todo el cuerpo, causados por su ayuno penitente.

Desde los 44 años sobrellevó perennes dolores de ciática y acumulación de líquido en las piernas. Por ello decidió visitar los balnearios de Karlovy Vary, Gastein, Baden-Baden o Bad Kissingen, aunque estos no ayudaron mucho a mejorar su estado. El único médico que consiguió cambiar un poco sus manías nutricionales fue Georg Metzger, que posiblemente empleó algún método psiquiátrico.

Las fotos prohibidas

A partir de los 50 años, el cutis de Sissi estaba muy estropeado, razón por la cual siempre llevaba velo. Las últimas fotos o cuadros que se realizaron de la Emperatriz datan de cuando tenía 30 años. Tras llegar a esta edad se negó a posar más, y su pésima dentadura nos privó de imágenes risueñas.

Hace años, una exposición que se organizó en Austria, rompió con la aureola romántica que se tejió alrededor de la Emperatriz, sobre todo a raíz de las películas encarnadas por Romy Schneider, y mostraba el contenido del botiquín que solía llevar consigo en sus viajes. En él se podía encontrar un frasco de morfina o una jeringuilla para la cocaína.

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10 comentarios en “Sissi: bulímica, anoréxica y maniática”

  1. Si ya lo dijo Gloria Trevi en su canción, que bueno que no fui Lady D, a las pobres princesas les va de la patada XD Sería muy interesante ver esas fotografías prohibidas. Lo que si es que esta mujer tuvo uan vida de película. Que risa me dio imaginarla atada al mastil XD.
    Una pregunta, ¿sabes si esta mujer está relacionada con Maximiliano de Habsburgo, el que fuera emperador de México? Porque esté a su vez fue hijo de Sofía de Baviera

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  2. Pues si no me equivoco, la relación que tenía con Maximiliano de Habsburgo, era que el marido de Sissi, Francisco José I, era el hermano del tal Maximiliano.

    Pero no he encontrado información que hable de algo entre Maximiliano y Sissi.

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  3. Pobrecilla, no sabia que era tan neurótica ni sus desordenes alimentarios.
    Qué asco la dieta de consumir el liquido de glándulas tiroides animales. Parecen unas dietas raras las que hacía.

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  4. Me parece muy interesantes y didàcticos los comentarios y narraciones de la vida de la Emperatrìz Sissi y su entorno. Lo que no se es si podrìan averiguar o indagar màs es sobre sus 4 hijos.Sè que la mayor muriò de niña y el varòn se suicidò (incluso dieron una serie de la BBC por T.V titulada «Caen las Aguilas» donde se relataba los pormenores del suicidio de Rodolfo o lo poco que se supo en todo caso); pero acerca de las otras 2 hijas no se sabe casi nada, con quièn se casaron?, quienes fueron sus desendientes y hasta que edad vivieron o viven. Sobre Rodolfo solo sè que se casò con una Condesa, pero no se menciona si tuvo hijos o no…no se si pueden esclarecer estos puntos acerca de los hijos futuramente….saludos desde Perù…Eddie Sheen

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  5. Esto no es nada cierto, si fuera tan «enferma» como esto dice, ¿creen que era posible que ella tuviera hijos? (Suyos con francisco jose), ella comia verduras herbidas, en su palacio tiene una parte donde sembraban frutas y verduras que ella consumia al igual que todos los que trabajaban ahí, yo vivi un largo tiempo en viena y yo e ido al castillo, se su vida, ella no odiaba a los niños al contrario mejoro una casa hogar en Hasbugr,gracias a la ayuda de Francisco, cuando no sepan algo de una celebre mejor no lo publiquen.

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  6. Uso velo negro porque murio su hijo, el cual llego una gran depresión para ella, el botiquin era para cuando salia ya que ella sufria una enfermedad a ella la asesinaron, sufrio un atentado, es verdad le importaba su imagen pero no tanto para que la llamen loca, bulimica etc, ella vivia mas su vida criando a sus hijos, viajando, estar con francisco, y claro se dedicaba a ella, su pelo le media hasta sus tobillos haciendo que se lastimara la columna, olvidando el ejercicio y el monte a caballo, antes de decir algo, utilicen información cierta y no falsa.

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  7. YO TAMBIÈN COMO EL LIQUIDO DE LA CARNE QUE SE VA HACIENDO MIENTRAS SE COCINA,TOMO MUCHA LECHE,…GASEOSAS,….MATES,…ME LEVANTO A LAS 3 :00HS X LA MAÑANA A BAÑARME,…TODOS LOS DÌAS QUE DIOS ME HA DADO,…NO SE NECESITA SER PRINCESA PARA TOMAR CIERTOS HÀBITOS,…QUE NO CREO EQUIVOCADOS PARA NADA,HAGO GIMNASIA 2 HORAS X LA MAÑANA Y 3 HS X LA TARDE,PASEO MUCHO 2 HORAS…DIARIAS,…EL HELADO DE FRUTILLA Y FLAN MIS PREFERIDOS,PERO SOLO EN OCASIONES ESPECIALES,NO ME AGRADA SENTARME TODO EL TIEMPO,PARECE QUE SE ME PASARA LA VIDA POR DELANTE…

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