Perfección

07:30 AM. ¡¡¡Pipipipipipipipipipipipipiiiiiiiiiiiiiii!!! Por fin parece que vuelvo a mi ser. He conseguido amanecer a una hora prudente. Síp; he oído el despertador, lo he apagado, estoy lúcida, y hasta me siento capaz de salir de la cama; pero se está tan bien aquí… además, me he puesto otro despertador dentro de media hora y… no pasa nada si me «regalo» media hora ¿no?

No; no pasa nada, pero llegarás tarde a la facultad; has quedado con Mine, y seguro que está Vane; llegarás, estaréis de cháchara un rato mientras desayunáis, le enseñarás los apuntes a Mine, le explicarás que no son jeroglíficos, que no es tan difícil de leer, que sólo es cuestión de acostumbrarse… total, que cuando te pongas, y todavía no sabes muy bien a qué, será más tarde; y recuerda; has quedado con Hyun Ju para pasarle apuntes de literatura; sí; te tocará volver a ver esa expresión de desesperación inminente, explicar que no escribes en runas, que sólo son ideas, que te llame si necesita algo, que sabes que tus apuntes no son lo más clarificador del mundo pero son todo lo que tienes y puede que llegues a pronunciar esas palabras que retumbarán en tu cabeza durante unos segundos -Te lo advertí-… Si quieres que el día te cunda… más te vale mover el culo y salir de tu nido. ¡Y acuérdate de la oficina!

despertar

¡¡¡Pipiripí, pipiripí, pipiripí, pipiripí, pipiripí, pipiripí!!! ¡Mierda! ¡La oficina! ¡No llegaré a la facultad hasta el siglo que viene! Vamos a ir por partes; la ducha más rápida y fría de la historia, el secado menos seco del mundo, nos vestimos… la cremallera de la falda está rota; voy bien de tiempo, el jefe no se ha despertado aún; vale, me armo con unas tijeras, unas pinzas, mi famosa maña y destreza y… ¡Arreglada!, ¡ya está!, en el fondo, no ha sido para tanto, jeje; veamos la hora… ¡Las 8:45! Tengo que vestirme y despertar al jefe ya mismo.

¿Cómo es que no he oído su despertador?

Al final no me pongo la falda, no me da tiempo de depilarme. Lo primero que pillo y lista.

-Cuore, son las 8:45 hs. Es tarde-

-Hay que tender-

Esa frase horrible retumba con fuerza en mi cabeza; nunca llegaré a la facultad; Mine se va a las 12:00 h. a trabajar y no me dará tiempo de explicarle nada de nada; bueno, supongo que es una manera de exigirle que utilice el ingenio; tampoco son tan difíciles de entender; la gente es muy exagerada; Mine puede leerlos y… si necesita ayuda, los vemos juntas; no pasa nada; todo saldrá bien, jejeje…

Debate interior zanjado, vestida y limpia, ya bajo a tender la lavadora. Tender la lavadora… qué expresión tan rara… se supone que lo que se tiende es la ropa, ¿no?, pero la gente dice «voy a tender la lavadora», ¿o soy yo la que dice eso? No sé; habrá que estar al loro de lo que oigo por ahí aunque… no creo que oiga este tipo de expresión en el metro ni en la facultad… nada; lo miraré en el Corpus de la RAE si me aburro.

Síp; sé que eso no ocurrirá; sé que no tendré tiempo ni de mirar la hora, pero soñar es gratis y, si no me digo que lo puedo solucionar luego, ¿qué me digo para dejar de pensar en ello y cambiar de tema? Al fin y al cabo, estoy tendiendo la ropa de la lavadora, ¿no? Tendré que disfrutar de este ratito viendo el jardín y sintiendo la brisita fresca…

Volvamos a ese momento de tender la lavadora, o la ropa, o como lo quieras llamar. Tú sola ante ese montón de ropa mojada cuyo frescor te conciencia de que hace calor; ¿dónde está la brisita mañanera que había hace un par de días? Nadie lo sabe; el tiempo está loco y hace lo que le da la gana sin avisar, pero no pasa nada; intentaremos disfrutar de nuestro viaje por el mundo de lo arrugado y mojado sin darle demasiada importancia a todo lo demás porque, en esos momentos en los que te pones a hacer cosas mecánicas en las que la mente queda libre de toda actividad es, precisamente, cuando descubres todas las cosas que te mantienen intranquila durante el día; en esos momentos de paz en los que no deberíamos pensar nada, sólo disfrutarlos por lo que son, ves a tu padre diciéndote:

-Así me gusta, que tendamos juntos-

Frase que dice con sarcasmo cuando tiende él solo mientras yo aprovecho ese ratito para hacer la cama y salir pitando porque pierdo el autobús pero… esa imagen en tu cabeza se conecta directamente con el recuerdo de que aún no has hecho la cama ni preparado a Tobby (mi maletón molón) y, por motivos insospechados, empiezas a hacer mentalmente la maleta y a organizar lo que harás cuando termines de tender mientras procuras equilibrar el tendedero porque una parte está más baja que la otra, de modo que hay que poner más peso en la parte alta y, a ser posible, elaborar un código de colores o de tipo de prendas de modo que haya alguna forma de ver que el tendedero no sólo tiene un equilibrio de peso, sino también una simetría de colores o tipos de prenda en ambos lados.

tender ropa

Sí; sé que no es el deporte nacional; pero esto explica por qué no me gusta tender con otras personas a pesar de que al final paso de dar explicaciones sobre cómo me gusta hacerlo y termino teniendo que asumir que esta vez no habrá simetría y dándome cuenta de que mi modo de tender la ropa tiene que ser más aleatorio de vez en cuando o terminaré como Jack Nicholson en «Mejor, imposible».

Bueno, tarea acabada; hoy he sido rebelde; he decidido llevar un orden aleatorio de colores a pesar de poder cuadrarlos de modo simétrico y he optado por no mirar los colores ni el tipo de prenda en el centro del tendedero.

Vamos a hacer la maleta y… con eso ya estará todo. Los apuntes para Hyun Ju, los de Mine, los de alemán, mis gramáticas alemanas, los debates del senado, los libros de contrastiva, el Evangelio, ¿falta algo? Ah, sí, los de Domi… yo creo que ya está; el jefe está listo y podemos ir a la oficina.

¿Conoces esa sensación que se tiene a veces al ir a ayudar a alguien en un problema que intuyes que es una memez como una casa pero que, sólo porque tienes prisa, la memez se convertirá en algo de más enjundia y al final tus planes se irán al garete? Pues esa es, exactamente, la sensación que yo tenía mientras estaba sentada en el coche despidiéndome de llegar este eón a la facultad, hacer todo el reparto de apuntes, traducir un par de capítulos del libro de alemán, redactar una parte del trabajo de Métodos, redactar otra del trabajo de Contextos, y… bueno, me he llevado material para estar ahí trabajando un mes; al menos espero poder descargar apuntes y que me dé tiempo de hacer algo.

Pero a la vida le encanta hacernos sufrir un poco; es lo que le da saborcillo; cuando ya te has despedido de todo, cuando tus planes ya no existen y te has desapegado de todo lo que tú puedas organizar abandonándote en la estabilidad del cambio, entonces parece que el tiempo se estirase como un chicle y te da la impresión de que dura más de lo normal y te cunde para hacer más cosas; a veces creo que son ganas de llevarme la contraria; aunque supongo que no puede ser que la vida nos quiera llevar la contraria a todos a la vez; o tiene un orden establecido, o elige aleatoriamente y a mí siempre me toca o, simplemente, ocurre lo que tiene que ocurrir en este mundo imperfecto en el que las simetrías nunca llegan a ser totales, en el que los planes están supeditados a imprevistos, y en el que las prioridades no siempre están bien colocadas en la escala. Es como si, sólo cuando no intentas decirle al río por dónde tiene que ir sino que, simplemente utilizas sus corrientes para llegar a donde quieres, el camino parece menos agotador y aprendes a sortear rápidos y cascadas sin pretender ir contracorriente.

rio rapidos

Comparte este artículo

Deja un comentario

uno + catorce =