Pélope

Pélope fue el héroe epónimo del Peloponeso. Las distintas versiones de la historia de Pélope están enrevesadas, procediendo de diferentes países. Aunque todas comparten el hecho de que era originario del Asia Menor.

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Pélope era hijo del rey Tántalo, que gobernaba Frigia. A Tántalo se le anunció que los dioses del Olimpo descenderían del cielo y asistirían a comer como convidados a su palacio.

Tras esto, el rey, que poseía una singular temeridad, agarró a su hijo, lo hizo cachitos y ofreció su carne en la mesa, durante el banquete de los dioses. Ejecutó este terrible asesinato, para asegurarse si los dioses poseían realmente sabiduría como su fama les precedía y podían averiguar este macabro suceso.

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Festín canibal en casa de Tántalo. ¡Una de chuletas!

Júpiter, al presentarse en la mesa de Tántalo, vio al instante el delito que éste había cometido y precipitó al culpable a los infiernos, condenándole a padecer una sed eterna. Apenas es necesario aquí hablar del famoso suplicio de Tántalo, el cual, fue sumergido en un rio donde las aguas se retiraban en el acto cuando intentaba beber de ellas, y un árbol que daba frutos también se apartaba cuando Tántalo intentaba comer de ellos, siendo así mayor su tormento, al verlas y no poder saciarse.

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Júpiter se compadeció del destino que había sufrido el joven Pélope, sacrificado por el salvajismo de su padre, y juntando sus miembros, le devolvió la vida. Sin embargo, no todos los dioses que acudieron al horrendo ágape, habían estado tan atentos y ciertos como el progenitor de los dioses.

Entre estos, figuraba Ceres (denominada en griego Démeter), quien comió el hombro derecho de Pélope sin percatarse cuando fue mostrado en la bandeja. Para resarcirle por la pérdida de este miembro, Júpiter concedió al hijo de Tántalo, un hombro de marfil, que poseía la increíble virtud de curar cualquier enfermedad con un simple toque.

Entonces Pélope, que volvió a la vida gracias a Júpiter, se marchó de Fenicia para encaminarse a Grecia. Así, pudo llegar al país de Elida, donde se enamoró de Hipodamia, hija del rey Enomao.

Éste no quería que su hija se casase, pues un oráculo le había anunciado que sería asesinado por su yerno. Debido a esto, cuando se presentaba un candidato a la mano de Hipodamia, Enomao exigía como condición, el medirse con él en una carrera de carros.

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Los caballos del monarca poseían la ligereza del viento y siempre ganaban; tras esto el rey, tomando como excusa que se encontraba enfadado contra la conjetura del que había osado competir con él, se lanzaba sobre el vencido en la carrera y le quitaba la vida.

Pélope consiguió salir al paso de esta estrategia. Consiguió ponerse de acuerdo con el auriga y aflojó las clavijas que amarraban las ruedas del carro de Enomao. Cuando tuvo comienzo la competición, el rey salió con la confianza de siempre, a toda marcha, y entonces las ruedas se salieron y el rey cayó en tierra, fracturándose las vértebras del cuello. De esta forma, se cumplió la profecía y Enomao murió a manos del que debía ser el esposo de su hija.

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Pélope se casó finalmente con la princesa Hipodamia, pero sus descendientes fueron perjudicados por un triste destino. Uno de ellos, Atreo, asesinó a los hijos de su hermano Tieste, y llegando a imitar a su abuelo Tántalo, tuvo la atroz idea de servirlos al padre en una comida. Tieste murió por culpa del dolor ante aquel horrendo crimen.

El temible Atreo tuvo dos hijos: Agamenón y Menelao, los Atridas, que encabezaron la guerra de Troya. Agamenón se hizo testigo del desdichado destino que amenazaba a su linaje, cuando regresando de una guerra, fue eliminado por su esposa Clitemnestra y su amante, Egisto.

Orestes, el hijo de Agamenón, vengó a su padre, y el poeta Esquilo usó esta leyenda en una de las más grandes obras dramáticas de la literatura griega: La Orestíada.

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4 comentarios en “Pélope”

  1. Muy interesante la historia de Pelópe, tengo que retomar la categoría de Mitologia Griega en mi blog, la tengo muy abandonada :(

    Salu/2!!

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  2. Fíjate que no tenía ni idea de esta historia, lo curioso es que sí recuerdo haber visto cuando estuve en Grecia el dibujo de Tántalo en el árbol en numerosas reproducciones de vasijas, frisos y demás, en muchas tiendas de souvenirs tanto en el barrio antiguo de Atenas, Plaka, como en Mikonos. Es curioso como la memoria recuerda ciertas cosas o pequeños detalles y sin embargo otras cosas quizás más relevantes no…

    Saludos campeón!

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  3. La historia de la muerte de Agamenón es muy curiosa. Un adivino le había predicho que no moriría ni en el agua ni en la tierra, ni en su palacio ni fuera de él, ni comiendo ni en ayunas, ni vestido ni desnudo. Ante ese vaticinio, Agamenón se creyó practicamente inmortal, y participó sin temor en las sangrientas batallas de la guerra de Troya.

    Al llegar a su palacio en Micenas, su mujer lo recibió aparentemente muy feliz y le preparó un baño. Cuando estaba en el agua, Clitemnestra le trajo un plato de frutas, y aprovechó a que él se distrajo tomando una manzana del plato para tirarle una red encima e inmovilizarlo, para después apuñalarlo.

    Así se cumplió la profecía: el baño de Agamenón era un edificio anexo al palacio, pero formaba parte de sus terrenos, así que Agamenón no estaba ni en su palacio ni fuera de él; Agamenón estaba en la bañera, pero tenía un pie apoyado en el suelo, así que no estaba ni en el agua ni en la tierra; Agamenón estaba a punto decomer la manzana, por lo que no estaba ni comiendo ni en ayunas; la red que le había tirado Clitemnestra cubría su cuerpo pero no era ropa, así que no estaba ni vestido ni desnudo.

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  4. Apasionante la mitología griega, no me canso de leer sus historias, lo preocupante es que «algunos» se copiaron, el orígen del universo y todo lo demás y las transmitieron como propias…Y LO PEOR…QUE OTROS SE LAS CREYERON!!! Que razón tiene el «Colo» Barruti, cuando dice…»LOS GRIEGOS INVENTARON TODO…NOSOTROS…LO ÚNICO QUE HICIMOS FUE COPIARNOS» (Algunos bien y otros mal)Esto de Agamenon que contó Martín no lo sabia, GRACIAS MARTIN !!

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