Los helechos, la última comida de los dinosaurios

helechos

Hace más de 110 millones de años vivió un gran nodosaurio, que con sus 1300 kilos de peso, los investigadores no tenían muy claro de qué se alimentaba. Podían afirmar que comía hierbas y brotes tiernos, pero no qué tipo de planta exactamente. Desde que encontraron restos fósiles momificados en Alberta (Canadá), la situación ha cambiado. Y todo gracias a que ha llegado hasta nuestros días, no solo su cuerpo, sino también el contenido de su estómago.

Así, el equipo del Museo Real de Tyrrel de Paleontología (Drumheller), la Universidad de Brandon y la Universidad de Saskatchewan (Usask), han podido averiguar que, antes de que fuera arrastrado por el mar, el Borealopelta markmitchelli (ese es su nombre científico), había comido helechos, en concreto sus hojas. Pero no de cualquier tipo: solo del grupo leptosporangiate, que es el más grande que existe, y del que se compone por especies que pueden crecer solo hasta 30 centímetros como el Asplenium trichomanes, o bien pueden superar los cinco metros, como las Cyathea cooperi. Pero lacosa no acaba aquí.

Se sabe que ya en aquella época había una cierta variedad de plantas. Específicamente, se hallaron 48 tipos de musgos, 26 de helechos, 13 gimnospermas entre las que abundaban las coníferas y en menor medida las cicas, y 2 angiospermas (plantas con flores). Sin embargo, el nodosaurio eligió comer solo helechos. Incluso encontraron restos de carbón mezclados con los de los helechos, lo cual sugiere que antes de llegar al lugar que acabaría siendo su tumba habría estado en una zona quemada. Estas plantas suelen brotar pronto tras un incendio, de modo que probablemente el animal no dudaría en ir hasta allí para alimentarse.

De alimento para dinosaurios, a planta de jardín

 En la actualidad hay una gran cantidad de especies de helechos que se utilizan para embellecer nuestros jardines y hogares. No requieren de muchos cuidados, pero hay ciertas costumbres que no cambian. Por ejemplo, en el pasado, como hoy, siguen siendo plantas de sombra. Sus hojas no resisten el impacto directo de los rayos solares, por mucho que se intente aclimatarlos. Es imposible cambiar su genética.

Aunque, por otro lado, no es necesario hacerlo. Viven en ambientes con una humedad ambiental alta, al abrigo de los grandes árboles o sobre sus ramas. Y les ha ido bien así, a pesar de que fueron la comida favorita de los grandes dinosaurios herbívoros. El humano puede sentirse afortunado, pues gracias a los helechos puede tener una idea más clara de cómo era el planeta en el que vivían esos enormes reptiles.

Cuidados básicos de los helechos

Los helechos son plantas muy queridas, ya que no solo tienen un valor ornamental alto, sino que hay algunos que, según la propia NASA, ayudan a purificar el aire: el Nephrolepis exaltata (o helecho común) y el Nephrolepis obliterata (helecho espada). Ahora, eso no significa que no haya otros que no puedan embellecer el hogar. De hecho, el Asplenium nidus (nido de ave), o con los arborescentes Blechnum gibbum o el Balantium antarcticum (la antigua Dicksonia antarctica) es muy fácil tener un rincón muy especial.

Para ello, además de tenerlos en sombra, es importante que la tierra en la que vayan a crecer sea rica en nutrientes, y que sobre todo no sea muy compacta. Las raíces son bastante frágiles, y para que puedan desarrollarse con salud es preciso que el suelo sea ligero y drene bien el agua. También es posible cultivarlos en macetas, siempre que tengan agujeros debajo para que el sustrato sea capaz de absorber y de drenar lo más rápido posible el agua.

No se deben de tratar como si fueran plantas acuáticas, puesto que no lo son. Por eso, el riego sí que puede ser frecuente, especialmente durante el verano, pero hay que evitar que sus raíces permanezcan encharcadas.

Solo así se podrá gozar de un lugar en el que vivan plantas primitivas, a las que los dinosaurios les dieron usos.

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