Lascivus, la criatura de la cueva

Llovía incesantemente en las alturas de la serranía, conocidas como La Fila de Aserri. El agua, filtrada entre la abundante bruma, calaba hasta los huesos; tal vez por eso, Saúl, el guía, obvió el sendero de regreso y nos llevó hasta «la gruta susurrante».

El lugar no era otra cosa que una amplia oquedad muy bien guardada por la cubierta boscosa, en una de las infinitas gargantas de la serranía. Saúl se jactaba de ser el único lugareño vivo que conocía el sitio. Recuerdo que la existencia de la cueva misteriosa andaba en boca de la gente mayor, aunque en realidad pocos podían jactarse de conocerla. En todo caso, pocos se lamentarían de no visitar un sitio como ese, en una zona plagada de misterios y hechos inexplicables. Ahora bien, Saúl nos desvelaba su más caro secreto, siempre fue su intención hacerlo, y la ocasión se había presentado.

«Con que ésta es la famosa cueva de la que tanto hablaban los abuelos». Bueno, la verdad es que la actitud de los otros dos amigos, fue la de guardar silencio; Pablo miraba el lugar con estudiada indiferencia; en Jorge creí notar un incipiente miedo. A la obligada pregunta de si eran ciertas las extrañas relaciones que del lugar circulaban, lo que en un principio creímos producto de la calenturienta fantasía de Saúl, se desbordó en una serie de relatos que versaban sobre desapariciones y, sobre todo, del espeluznante rugido que, según se decía, se exteriorizaba de las profundidades de aquella caverna. La veracidad aparente que Saúl daba a su relación hizo nacer la inquietud entre los otros, yo incluido.

lascivus

Tal vez, y como una reacción humana a aplacar los miedos, los tres nos dimos en contradecir los argumentos de Saúl, apelando al arma usual que se destila en tales casos: el escepticismo. Incluso, nos permitimos algunas licencias de esas que sólo se dan entre amigos, embromándolo por lo que dimos en llamar, su excesiva «creyensería». Este hecho y la continua joda, parecieron encenderlo. Se puso más serio de lo normal, nos reprochó sin más nuestra incredulidad.

«Ahora, si caminan un poco conmigo, se darán cuenta de lo que digo». Buscó antes, como el mago que se prepara para su función, en un intersticio oculto de la roca, unas enormes teas, tomó de ellas dos, dándome una a la que prendió fuego e invitándonos a que le siguiéramos…

Caminar por aquella arteria rocosa, umbrosa y húmeda, ponía a prueba el temple de cualquiera. Curiosamente, y conforme nos adentrábamos en la cueva, no apreciábamos a los inquilinos habituales de esos lugares, sin murciélagos ni arañas que animaran el cavernoso paseo, muy al contrario de lo que se piensa, esta ausencia acrecienta la soledad mas atroz. Al hacer notar esta falta, Saúl sólo respondió con un seco «ya verán por qué».

Habíamos andado no más de quince metros, que en aquellas condiciones parecen alargarse. Jorge se mostraba muy inquieto y quería regresarse; Pablo era de su misma opinión y yo, en mi fuero interior, era de la misma opinión. De repente, Saúl hizo un gesto con su mano para que calláramos, escuchando con atención, tomó la otra tea y procedió a encenderla. Una vez hecha la operación, tomó la que yo traía conmigo, y las agitó en el enralecido aire de la caverna.

Entre las sombras, y poseedor del fuego provocador, parecía un genio maligno de las profundidades, en tanto que sus amigos le mirábamos extenuados de asombro, sin comprender a cabalidad la finalidad de aquel insólito ritual. De pronto escuchamos aquel terrorífico horror levantarse desde alguna remota profundidad; era tal el fragor de aquel alarido desconocido, que se repetía hasta en los mínimos intersticios de la caverna, es más, toda aquella formación rocosa de siglos y edades geológicas remotas, pareció estremecerse cual si de un castillo de naipes se tratara. Se trataba de un barritar infernal.

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Huelga relatar el consecuente espanto de que todos, Saúl incluido, dimos muestra. Correr y correr, con el terror a las espaldas hasta perder la noción del tiempo mismo. Ya bien atemperados, horas después, a la servicial mesa de un bar, repasando nuestra pasada vivencia; Saúl relatando que ya antes lo había intentado (el provocar a la bestia), sin éxito.

Hoy lo había logrado, y nos habló de aquel misterio de criatura que, según dicen, mora en las profundidades umbrosas, alimentándose de otras criaturas cavernosas y saciando la sed en los ríos subterráneos. Su data evoca tiempos antediluvianos, cuando por consideraciones mefistofélicas de su naturaleza y costumbres, no le fue dado, al decir de la leyenda popular, apacentarse en el arca de Noé. Al igual que sucedió a otras criaturas de su género, ésta encontró su salvación internándose en las profundidades terrestres con los de su especie, para sobrevivir al desastre diluviano.

Pablo, nuestro especialista en zoología y en seres mitológicos y fabulosos, creyó reconocer en esta criatura, al «Lascivus», que era otro de los nombres que recibe este terrible habitante de las profundidades. El dato, según nos reveló, lo consigna un libro de especies fabulosas, libro decimonónico y con ilustraciones a plumilla de las criaturas que no muestran los breviarios tradicionales de zoología. No obstante, la posibilidad de confirmar este dato, implica la imposibilidad de vencer el terror a una realidad que subyace desconocida y escalofriante.

Un hecho, doloroso y extraordinario vino, empero, a reforzar la hipótesis de Pablo. Se trató de la desaparición en esa misma área, de la naturista Susana Fonseca. Saúl topó con más suerte que las autoridades y los rescatistas, él encontró la clave siniestra y atroz que no todos estarán dispuestos a aceptar.

Mas eso es asunto de una segunda narración…

Visto en Tumba Abierta

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6 comentarios en “Lascivus, la criatura de la cueva”

  1. Lo leí hace algún tiempo ya, tienen relatos muy buenos en Tumba Abierta, aunque está claro que conocemos la naturaleza de la misteriosa y escurridiza criatura de la caverna, sí sí, la conocemos, verdad mi… tesssorooo…

    Un saludo!

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  2. Uyy, que escalofrío. No entraré a tumba abierta por si acaso está ahí la segunda narración. Prefiero quedar intrigada y leerla aquí cuando la pongas. Me pregunto cuál será la clave…

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  3. pues hoy me puse a investigar de esto por que a noche no pude dormir por un sueño que tuve en el que estaba en una cueva serca de una escuela desaparecida hace muchos años atras y me encontraba con muchas creaturas que me ravelaban mi pasado

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  4. PUES ME PARESE QUE NO DA MUCHO MIEDO QUE YO SIENDO UNA NIÑA DE 10 AÑOS LO UNICO QUE ME GUETO JUE LA FOTO GRAFIA DERRESTO zZzZzZzZzZz

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  5. PUES ME PARESE QUE NO DA MUCHO MIEDO QUE YO SIENDO UNA NIÑA DE 10 AÑOS LO UNICO QUE ME GUSTO JUE LA FOTOGRAFIA DERRESTO zZzZzZzZzZz

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