Antropología y teoría del conocimiento

El alma humana

Aristóteles parte de la concepción platónica de alma (el cuerpo es la cárcel del alma, son dos substancias distintas reunidas en un mismo ser) pero la modifica para llegar a su propia visión: el hombre es una única substancia en la que cuerpo y alma son inseparables como en cualquier ser, su materia y su forma. El alma es la forma del cuerpo, es el principio vital que anima al cuerpo (recuerda que anima significa «animado» o «en movimiento»). Aristóteles tiene una concepción mecanicista del alma, ya que ésta es la fuerza motriz que mueve el cuerpo y explica sus funciones y características. El alma también es entonces la causa eficiente del cuerpo.

El estagirita afirma  que todos los seres tienen alma (pues tienen forma), y así va a elaborar una taxonomía o tipología de seres en virtud de las funciones de su alma:

1. Las plantas: cuya alma tienen la función vegetativa o motriz. La principal característica de los vegetales es su función de crecimiento.

2. Los animales: cuya alma tiene las funciones motriz y sensitiva. Los animales se mueven y también perciben y transmiten información mediante sus sentidos.

3. El hombre: cuya alma tiene las funciones motriz, sensitiva y racional. Los hombres crecen y se mueven, perciben y transmiten información y, además, tienen la capacidad del pensamiento.

Nota: ¡Ojo! Esto no quiere decir que el hombre tenga tres tipos de alma como pasaba en Platón, sino que su alma tiene tres funciones. Esto en el examen sería un error grave.

Y volvemos a reiterar lo que ya hemos dicho en varias ocasiones: el hombre como substancia primera es un compuesto inseparable de materia y forma. El alma se identifica con la forma. La materia, como hemos visto, ni se crea ni se destruye (ya que no puede haber un paso del ser al no-ser ni viceversa). Así, cuando un individuo muere, su materia permanece y su forma también, sólo que su forma cambia a otra distinta, por lo que las funciones que el individuo tenía cuando estaba vivo, cambian.

aristoteles-griego

Ejemplo: cuando estamos vivos nuestra forma humana nos otorga las características de movernos de una determinada forma, de percibir el mundo de otra forma determinada y de pensar, igualmente, de una forma concreta. Cuando morimos, perdemos esas formas: ya no podemos movernos, ni percibir ni pensar. Pero esto no quiere decir que nuestra forma desaparezca sino que cambia. Cuando te mueres tu temperatura corporal sube, te quedas rígido (el rigor mortis), tu corazón deja de latir, a los pocos minutos tu cerebro muere por falta de oxígeno, etc. Después tu cuerpo comienza a descomponerse y al cabo de un tiempo, pasarás a formar parte del paisaje. En cierto sentido, has perdido unas formas y has ganado otras.

Con esto Aristóteles niega la inmortalidad del alma. El alma no se reencarna ni va a ningún paraíso, sino que «sigue en el mundo»; y si nosotros definimos que nuestra alma es nuestro pensamiento, nuestras emociones, nuestra forma de percibir el mundo, etc. y estas formas se pierden con la muerte, nuestra alma muere.

No obstante, Aristóteles dirá que existe una función en el alma a la que llamará entendimiento agente que es separada, inmortal y eterna, con lo que parece contradecirse a sí mismo y volver al platonismo que pretendía superar.

Por otro lado, el alma no se localiza en ninguna parte del cuerpo (como sí ocurría con el alma platónica), sino que está presente en todo él. Ya que el alma se identifica con la forma, parece evidente entender que la forma de cualquier objeto está por todo el objeto. Es el hombre como totalidad el que piensa y no el alma.

Como vemos, la antropología aristotélica es inseparable de la física, como ocurrirá también con la ética y la política. No podemos comprender la concepción aristotélica de alma sin entender su concepción de la naturaleza (su teoría hylemórfica sobre todo).

Teoría del conocimiento

En primer lugar, vamos a ver la clasificación de los saberes que plantea Aristóteles:

– Escalafón inferior: Ciencias productivas (poíesis): Medicina, gimnasia y gramática; y las técnicas: Música, escultura, arquitectura, etc.

– Escalafón intermedio: Ciencias prácticas (praxis): Ética, política y economía.

– Escalafón superior: Las filosofías segundas: Matemáticas, física y teología; y la filosofía primera: La metafísica: el ente en cuanto a ente.

ARISTOTELES filosofo grecia

Esta división está jerarquizada según un orden muy influenciado por Platón: los saberes inferiores lo son en virtud de su acercamiento a lo material mientras que las superiores lo son en virtud de su alejamiento. Además, si te fijas, cuanto más inútil es un saber, tanto más importante es. Las ciencias productivas serían las que tienen más utilidad para la vida cotidiana mientras que la teología o la metafísica no valen para hacer nada y, precisamente en eso, según Aristóteles, reside su valor. Los diversos conocimientos podían ser medios para algo o fines en sí mismos. Y así, los conocimientos inferiores son medios para los conocimientos superiores, que serían sus fines, hasta llegar al fin último que sería la metafísica como el saber supremo que es el fin de todo el conocimiento y no medio para nada.

Volvemos a repetir que para Aristóteles no existe más mundo que este y que el conocimiento tiene su origen en la experiencia. Percibir es captar mediante los sentidos las formas de los seres (pues la materia no se puede captar). Partiendo de la sensación de formas particulares, se forman imágenes de éstas en nosotros y, por inducción, se conciben y conocen las esencias de los seres. Este proceso se conoce como  abstracción, pues se «separa» o «abstrae» de las formas particulares, la forma «universal» o «esencia». Así, el conocimiento sólo es posible partiendo de lo sensible, aunque luego sea la razón o el entendimiento el que culmina el proceso de conocimiento, pues no hay saber hasta que no se capta la esencia.

Aristóteles va a distinguir entre el entendimiento paciente (pathetikós nous) y el entendimiento agente (paietikós nous). El primero se encontraría en potencia para conocer los inteligibles o esencias mientras que el segundo estaría en acto, siendo la causa eficiente del conocimiento, el que lo produce. No obstante, no nos vamos a adentrar más en este tema ya que es uno de los más problemáticos de la filosofía aristotélica (Mi profesor de filosofía antigua en la facultad decía que los textos en los que Aristóteles habla de los dos tipos de entendimiento son de los más difíciles de interpretar de toda la historia de la filosofía, y mira que hay textos complejos en la historia de la filosofía). Lo único que me interesa es que sepas que este «entendimiento agente» es lo que considera Aristóteles inmortal.

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