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El fantasma de la Consellería

  Archivado en Historias y leyendas, Misterios Expediente X, Parapsicología. Escrito el 23 de Febrero del 2009 por Andrés.

La noticia de la aparición de un “fantasma” en los pasillos de la Consellería de Sanidad y trabajo de Valencia, salto por vez primera a los titulares de la prensa valenciana el 16 de marzo de 1990, otra referencia apareció en el mismo diario el 22 del corriente, más tarde otro periódico levantino se hizo eco de la noticia el 26 de marzo para terminar nuevamente en otra reseña el domingo 1 de abril de 1990, desmintiendo el suceso.

La noticia provocó entre la población valenciana actitudes completamente diferentes, entre el asombro y el escarnio, como es comprensible en estos casos, pero agravado por el hecho de que todo lo aparecido en los periódicos partía de un bulo, intencionado o no, que tergiversó el auténtico suceso, hasta el punto que la prestigiosa revista española especializada en estas temáticas, Año Cero, confiando en el buen hacer de los periodistas de estos diarios, recogiera y publicara la noticia de este maltrecho asunto, quedando así, para la posteridad.

Los hechos aparecieron de esta forma en el periódico Las Provincias el 16 de marzo: “En los despachos y pasillos de las consellerías de Trabajo y Sanidad,… antigua Clínica de maternidad La Cigüeña una mujer joven sube escaleras y atraviesa salas vacías buscando a un niño que llora.

Una mujer alta, embarazada y vestida con un camisón rosa adornado con lazos en ambos hombros, deambula durante la noche intentando encontrar, desde hace tanto tiempo ya, a un niño que llora en no se sabe dónde. El recorrido de la madre incorpórea finaliza antes de que despunte el alba en una inexistente sala de incubadoras…”

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Todavía hoy no se sabe de donde sacaron esta fantástica historia. El jueves, 22 de marzo apareció lo que formaría el gran galimatías final, donde incluso se le inventa un pasado a la “incorpórea” (e inexistente) mujer:

“La Consellería… Está estos días absolutamente revolucionada con el fantasma de la mujer vestida con un camisón rosa que vaga por las noches en busca de su hijo. Según nos han contado en toda la historia de La Cigüeña como Clínica de Maternidad, únicamente murieron dos mujeres y de esas dos tan sólo una llegó a dar a luz al niño.

Al parecer, madre e hijo murieron con pocas horas de diferencia. La mujer era joven y aquel era su primer hijo en el que había puesto toda la ilusión del mundo. Era la esposa de un médico, se llamaba Lourdes y nada hacía sospechar que el parto se complicaría y ambos morirían…”

El periódico Hoja del Lunes desmintió todo el asunto con comentarios poco acertados el 26 de marzo, y que colocaron como titular “el fantasma de la Consellería, fruto de la imaginación de un guarda jurado que escribe novelas de terror”. En su contenido, el periódico no andaba desencaminado cuando desmentía la historia de Lourdes pero si al referirse al protagonista real de esta historia, José Antonio C. como un visionario poco menos que mentiroso e irresponsable.

José Antonio C. al que yo conocía desde hacía ya tiempo, es persona completamente normal, poco dada a fabular inventándose historias de este tipo y mucho menos escribir novelas de terror. Cuando todo esto paso, él fue el primero en querer ocultarlo y evitar que este asunto trascendiera.

Mi relación con este tema vino de su mano. Por entonces él formaba parte del personal de la agencia de seguridad Protecsa, y estaba al cuidado de la Consellería en el horario nocturno. La noche del 12 de marzo, antes de que los mencionados periódicos supieran nada sobre las manifestaciones de la Consellería, recibí sobre la una de la madrugada, la llamada telefónica de José Antonio C. En su voz se apreciaba claramente la alarma de lo que le estaba pasando. Procuré tranquilizarle lo mejor que pude y le pedí que me contara lo que ocurría.

De forma precipitada me relato que hacía ya unas noches venía sintiendo unas extrañas “presencias” en los pasillos del edificio oficial, que le tenían completamente aterrorizado, y que hacía tan sólo unos momentos había logrado ver lo que tanto miedo le infundía, lo que le hizo tomar la determinación de llamarme, le dije que me pasaría por allí al día siguiente.

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Tal como le prometí me presente en la puerta de la Consellería sobre las ocho de la noche, antes de que comenzara nuevamente su turno. Esta vez le rogué me expusiera más pausadamente su experiencia. Contó que hacía sólo una semana que su agencia le había encargado la vigilancia nocturna del edificio, aunque él era ya un experimentado guarda.

Entre otras cosas, su función consistía en ir cerrando las ventanas de los despachos y comprobar que ningún funcionario se hubiera dejado alguna luz encendida antes de abandonar el recinto. Tenía la costumbre de hacer la ronda a oscuras tan sólo alumbrándose con una linterna pues, según él, así se veía mejor si algún ordenador, fax o fotocopiadora había quedado conectado e inmediatamente ocuparse en apagarlos.

Fue entonces cuando, paseando por la tercera planta (de las cuatro que hay en total) y aún a oscuras, sintió, como si algo se le echase encima, según sus palabras “una especie de sensación, una fuerza o algo así, pero sólido.” Parece que aquella “sensación” no se conformó con pasar a través de él una sola vez, y se repitió al menos dos veces más.

Asustado por la experiencia, decidió bajar inmediatamente donde hubiera luz, a la última planta, e intentó tranquilizarse buscando una explicación que justificara su extraña vivencia. En el momento en que estaba absorto en estos pensamientos, oyó como el ascensor, que se hallaba en un piso superior, se ponía en marcha y paraba, para el asombro de José Antonio C., en la sala de recepción, donde él se hallaba, abriéndose la puerta y no encontrándose nadie en su interior (recordemos que para entonces, no quedaba nadie en el edificio, excepto José Antonio C.), entonces decidió salir fuera y quedarse en la puerta hasta que amaneciera y se le relevara de su turno, eso sí, sin abandonar su puesto.

La noche siguiente no fue mucho mejor, sacando fuerzas de cualquier parte, volvió a enfrentarse a su situación. Sucedieron entonces otros pequeños episodios. Procuró hacer la ronda, en esta ocasión con todas las luces encendidas y antes de que el jefe de mantenimiento y los de limpieza se marcharan.

Cuando terminó y todo el personal se hubo ido, empezó a oír una especie de golpes que provenían de lo que supuso era la tercera o cuarta planta. Según cuenta, los golpes eran fuertes y como intencionados, parecían reclamar su atención, pero con el miedo y en vistas de que debía permanecer allí hasta el amanecer, decidió sumergirse en la lectura de un libro y procurar olvidarse del asunto, no sin echar de vez en cuando, tímidos vistazos hacia el ascensor.

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La noche que decidió llamarme tuvo la experiencia más aterradora de todas las que había pasado en la Consellería. Cuando todos se marcharon, él, como en noches precedentes, ya había realizado su ronda, cuando nuevamente se volvieron a producir los ya conocidos golpes pero esta vez acompañados de lo que parecían ser “llantos de niño” .

Esta vez su miedo ya fue considerable, pero no tanto como cuando vio deslizarse por las escaleras, momentos después, lo que parecía una sombra cuasi antropomorfa que se dirigía hacia él, tenía el aspecto de una nube muy concentrada y según me refirió “era una cosa inteligente”. Decidió entonces salir nuevamente a la calle y no volvió a entrar más que para llamarme.

Después de contarme su historia me dijo que sería interesante que yo hablara con el jefe de mantenimiento, pues cuando llegó por la mañana y vio el aspecto desencajado de José Antonio C. no pudo por menos que preguntarle que le ocurría, éste se lo contó y Paco, que así se llamaba su compañero de mantenimiento aseguro a José Antonio que no era el único en padecer aquel fenómeno, él mismo había tenido algún encuentro con esta “entidad” y también un Conseller.

Paco me recibió con algún recato, pero pronto tomó confianza y me relató su experiencia. Una noche decidió quedarse después de su hora habitual a terminar una pequeña maqueta de avión en la que estaba trabajando, había optado por hacerla aquí pues en su casa los niños y los deberes domésticos se lo impedían, ya que además después de que todos los trabajadores se marchan del edificio, este queda en absoluto silencio y era el clima idóneo para su entretenimiento.

En ese instante comenzó a oír como si alguien en el piso inmediatamente superior caminara con lo que parecían ser unos zapatos de tacón, sorprendido por aquello decidió subir, sólo para comprobar que nadie se encontraba allí, cuando regreso a su mesa y a su maqueta vio que sus instrumentos de montaje estaban en el lado opuesto de donde él solía ponerlos, me aseguro que era muy meticuloso y sabía perfectamente que alguien había movido los instrumentos.

Nunca más, me confío, volvió a quedarse en aquel lugar después de hacer su trabajo habitual. Me dijo que un Conseller le había asegurado que también llegó a oír aquellos pasos y que alguno de sus colegas y empleados sintieron y vieron alguna cosa, siempre, eso sí, caída la noche.

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El testimonio de Paco me pareció del todo real, no bromeaba en lo más mínimo, y me aseguró que a él tampoco le habían engañado sus superiores inmediatos. Entonces fue cuando se me propuso pasar esa noche en la Consellería y comprobar por mi mismo si realmente ocurría algo allí, y como es obvio, acepte.

A las diez todas las dependencias estaban ya vacías, aquella noche todos se fueron más tarde porque se estaba debatiendo el futuro de la empresa peletera Imepiel. Cuando José Antonio C. inició su ronda habitual, yo le acompañé sugiriéndole que lo hiciéramos como la noche en que tuvo su “encuentro”, es decir, en total oscuridad, y guiados por el haz de la linterna.

Nos encontrábamos ya en el largo pasillo de la tercera planta, a cuyos lados se hallaban los despachos, sin que nos ocurriera ningún incidente. Pese a la oscuridad reinante, pude ver en la expresión de mi guía un claro temor hacia lo podría pasar. En todo nuestro recorrido no hablo nada, esperando, quizás, poder escuchar nuevamente aquellos llantos de las ocasiones anteriores.

Entramos seguidamente en uno de los despachos, y José Antonio C., que para entonces ya comenzaba a tranquilizarse, inspeccionó la zona buscando algún aparato encendido, en ese instante y para sorpresa, tanto del vigilante jurado como mía, un póster de la exuberante cantante Marta Sánchez, que los funcionarios tenían colocado con cuatro chinchetas en la pared inmediatamente detrás de mi, cayó sobre mi cabeza.

El hecho fue sumamente extraño pues, de haberse tratado, como quisimos creer, de una corriente de aire, no se hubiese caído con todas las chinchetas que lo sujetaban (cuatro en total), era más bien, como si “algo” hubiese arrancado los enganches exprofeso. El asunto comenzaba a ser prometedor, aunque comprendí el miedo de mi compañero, yo me marcharía de allí al día siguiente mientras que él debía quedarse.

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Tras aquello, entramos en otro despacho, y sin motivo aparente, uno de los ventiladores generales, de los que se hallan empotrados en el techo, se puso a funcionar, en aquel instante no le dimos mayor importancia pues supusimos que eran de los que se ponían en marcha automáticamente cada ciertos intervalos de tiempo, pero más tarde nos enteramos que debían ser conectados desde calderas y que se conectaban todos a la vez (sólo se encendió donde estábamos), y como es evidente, allí no había nadie.

Horas más tarde y después de hacer un minucioso rastreo por todas partes, oí lo que mi amigo había sentido durante los últimos días, unos llantos que se me antojaron como producidos por un niño de corta edad, el sonido era claro pero lejano, por lo que decidí subir, siempre a oscuras, a la planta de donde creí provenía aquella voz.

Aquí ocurrió algo interesante, cuando creía que ese lloró lastimero estaba localizado en tal o cual planta, inmediatamente estos descendían o ascendían de lugar, dependiendo de donde yo estuviese, aunque era evidente que aquello estaba en el mismo edificio, parecía, eso he sospechado siempre, como si el llanto jugara conmigo a lo que se podría llamar un “escondite”. Cuando estos cesaron decidimos bajar a recepción, donde teníamos conectadas las luces y descansar un poco (afortunadamente logramos registrar aquella llantina en una cinta magnetofónica).

Seguir describiendo los acontecimientos de aquella noche, nos llevaría a un relato mucho más amplio del espacio del que disponemos, valga como referencia que durante todas aquellas horas que pasé en la Consellería, muchos otros episodios sucedieron, alarmas que se disparaban solas y volvían a apagarse sin ningún motivo o bien teléfonos que sonaban constantemente a horas tan intempestivas y a las que nadie contestaba, cambios bruscos de temperatura, etc.

Lo cierto es que nunca logré ver lo que tan ansiosamente deseaba, la sombra que aterró a mi compañero José Antonio C., pero lo que viví aquella noche fue suficiente para demostrar la veracidad de la historia de aquel “guarda jurado que escribe novelas de terror” y a comprender que en el enorme edificio de la Consellería de Sanidad y Trabajo, ocurrió algo que se sale de cualquier acontecimiento a lo que estamos acostumbrados, exista o no, un ente ajeno a nuestra realidad cotidiana.

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A modo de epílogo, es interesante señalar que José Antonio C. se despidió a los pocos días de nuestro encuentro, aunque la empresa de seguridad Protecsa, en la cual trabajaba y después de oír el motivo de la marcha, intentó evitarlo, reconociendo además, que no era él el único vigilante que había pasado por sucesos paranormales en la Consellería, otros antes que él, llegaron a escuchar ese lamento infantil y a ver la “sombra”, aunque públicamente Protecsa negó los hechos, como es obvio.

Más tarde, supimos que varias religiosas a cargo de la antigua Clínica de Maternidad La Cigüeña y que hoy era la Consellería, vieron también la sombra errante y a oír el llanto, aunque el periódico Hoja del Lunes dijo que estos eran producto del laboratorio en el edificio colindante en el cual habían ratas y conejos, motivo más que improbable.

De la Consellería de Valencia únicamente sabemos que realmente existieron episodios paranormales, aunque aun desconozcamos su procedencia. El sexo, el vestuario, el nombre de la aparición, etc., fueron todas inventadas por los sensacionalistas que quisieron ver en ello una historia romántica. El suceso nunca fue lanzado por el guarda José Antonio C. quién, como ya hemos anotado, procuró reservar su historia, como todos los que le precedieron, de manos de la prensa. Todo salió a la luz, así como el bulo, por uno de sus compañeros de profesión.

Hoy el asunto de la Consellería está ya olvidado, pero sería importante que no pasara como una mera anécdota. Alguien debería preocuparse de ello, pues recientes noticias llegadas a mí, hablan de la Consellería como de un lugar en el que siguen ocurriendo cosas de difícil clasificación.


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El oráculo de la bola 8

  Archivado en Parapsicología. Escrito el 28 de Enero del 2009 por Andrés.

Desde tiempos milenarios, los personajes históricos, famosos y con poder, confiaron en los vaticinios de la bola 8.

No dejéis de probarlo, os lo adivinará todo con una tolerancia de un micrón.

http://www.lopeor.com/horospoco/bola8.asp

bola-8-adivinacion-oraculo


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Tu vida pasada

  Archivado en Parapsicología. Escrito el 27 de Enero del 2009 por Andrés.

Si entras en Esotérica Misabueso, puedes jugar en un juego sencillo en el que adivinan lo que fuiste en tu otra vida pasada. Solamente debes proporcionar tu fecha de nacimiento, nombre y país. Ejemplo de lo que puede salir:

Nombre: Andrés
Nacimiento: España, Viernes, 6 de Agosto de 1976, 13:00
Has vivido 1694 semanas, 3 días, 30 horas y 47 minutos en esta vida.

Sobre tu vida anterior

No sé cómo te sientas al respecto Andrés, pero parece que tú fuiste hombre en tu última encarnación.

Tu signo zodiacal en esa vida era Cáncer.

Muy probablemente pasaste los últimos momentos de tu vida en algún lugar cerca de Europa, aproximadamente en el año 1592.

El nombre por el que se te conoció en esa vida pudo haber sido algo como Rye o Tobar.

Es posible que tu ocupación en esa vida fuera algo relacionado con soldado, cazador.

Persona con mucha energía, bueno en planeación y supervisión. Si acaso sólo fuiste el que recogía la basura, entonces fuiste, el jefe de los que recogían la basura.

Tu lección — aprender humildad y fe en los principios espirituales. Deberías creer en una Fuerza Inteligente Superior.

¿Ahora te Acuerdas?


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Tirar las cartas gratis: Ciber tarot

  Archivado en Parapsicología. Escrito el 15 de Enero del 2009 por Andrés.

He encontrado un lugar algo tonto por si quereis malgastar el tiempo y reiros un rato.
Es un lugar donde te hacen una tirada de cartas del tarot, y luego puedes leer la interpretación de varias facetas, como amor, salud, etc…

La verdad que no creo en estas cosas tan cutres por internet, pero bueno, no dejan de resultarme curiosas. Cuando entreis, poneis un nombre y ya está. Disfrutad de la tirada.

http://www.losarcanos.com/tarot_pre.php

ciber-tarot

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La tabla ouija

  Archivado en Misterios Expediente X, Parapsicología. Escrito el 17 de Octubre del 2006 por Andrés.

La Tabla Ouija, también conocida como “El telégrafo de los muertos” submundo de la oscuridad y el silencio absoluto, en el que las almas navegan sin rumbo fijo, deambulan de un lugar a otro esperando que algún incauto les abra una puerta para atravesar el umbral de la muerte y estacionarse para siempre en este, el mundo de los vivos.

Sin importar como se le llame, esta tabla se convierte en un puente de comunicación entre los vivos y los del más allá, entre las características de esta tabla, fundamentales son en los extremos derecho e izquierdo superiores, las voces positiva y negativa. En la zona central de la Tabla, se ubica el abecedario en respectivo orden, debajo los números del 0 al 9 y en la parte inferior central de la misma, Good Bye o Adiós.

Además de ello, un triángulo que durante el contacto con el más allá, va señalando, una a una, las letras de cada palabra que conforman las respuestas que va dando el contactado.

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Un poco de Historia…

En el año de 1848 algo extraño sucedió en Hydesville, Nueva York, dos hermanas, Kate y Margaret Fox , hicieron contacto con el espíritu de un muerto, se volvieron famosas de la noche a la mañana e iniciaron una obsesión que se extendió por todo el mundo. Fue el nacimiento del espiritismo moderno.

Todos querían comunicarse con los difuntos, individuos únicos llamados “médiums” fingían como intermediarios entre los vivos y los muertos e inventaron diferentes maneras de comunicarse con el “más allá”. A veces se sentaban alrededor de una mesa apoyando los dedos sobre ésta. La mesa comenzaba a moverse e inclinarse y por medio de toquidos en el suelo podían codificar mensajes provenientes del “más allá”. Este principio fue adoptado desde tiempo atrás, mucho antes de que se iniciara el movimiento espiritista por Mesmer quien se refirió a este fenómeno como magnetismo animal, aunque después Faraday comprobó que no se trataba de ningún fenómeno de electromagnetismo.

Otro método menos ruidoso consistía en una pequeña canasta que tenia un lápiz atravesado. Por medio de este aparato el médium podía concentrarse y permitir que los espíritus escribieran sus mensajes. Esta canasta evolucionó a lo que actualmente se conoce como un “Planchette” (Palabra Francesa que quiere decir “Pequeña tabla”) una tablilla de madera en forma de corazón. Pero este método de escritura automática pronto pasó de moda ya que los mensajes se volvían ilegibles y difíciles de entender porque el lápiz nunca se levantaba de la mesa.

Posteriormente los “médiums” refinaron y mejoraron los aparatos espiritualistas. Combinaron el “Planchette” de escritura automática con una tabla que tenía impresos el abecedario completo y los números del 0 al 9 al igual que las palabras SI, NO y ADIOS.

Así, nació la primera “tabla parlante” la cual se conoció con varios nombres antes de adoptar el famoso nombre de tabla OUIJA. Se rumora que el predecesor de la OUIJA fue la mesa Mística utilizada por el Matemático Griego Pitágoras en el siglo Sexto A.C.

En los Estados Unidos se convirtió rápidamente en un popular juego fabricado por una famosa compañía de juguetes que más tarde se convertiría en la hoy famosa “Parker Brothers”. De acuerdo a algunas fuentes se dice que Charles Kennard junto con otros dos empresarios fueron quienes unieron el principio del “Planchette” con la tabla con letras impresas, a finales de 1880 y fue Kennard quien se supone bautizó la tabla como OUIJA, palabra egipcia que quiere decir buena suerte.

A pesar de que Ouija no es un nombre egipcio se mantuvo ya que se supone que la misma tabla le dijo a Kennard que sí lo era en repetidas ocasiones. Pero fue William Fuld quien se quedó con el crédito de haber inventado la tabla después de comprar la pequeña empresa de Kennard y volverse famoso distribuyendo la tabla por todo el país. Dijo que el había inventado la tabla y que el nombre venia de una fusión entre la palabra francesa “OUI” que significa SI y la palabra alemana “JA” que también significa SI.

Extrañamente en el año de 1927 William Fuld murió trágicamente al caerse de su propio edificio de 3 pisos. Y en 1966 los herederos de Fuld vendieron la compañía a “Parker Brothers” quien aun tiene los derechos para el nombre.

Actualmente existen muchos estilos diferentes de tablas parlantes con diversos motivos esotéricos pero la tabla OUIJA aún sigue disfrutando de una reputación mágica, mística y en muchos casos escalofriante…

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Diversas formas de Ouijas

Existen distintas formas para lograr una sesión espiritista a través de tablas ouijas

TABLA OUIJA: Se compone de una tabla de madera que contiene en su lado izquierdo la palabra “SI” y en el derecho, “NO”. Además, tiene todas las letras del abecedario y números del 1 al 0. Se la compra en santerías y en jugueterías. Trae también una especie de triángulo de madera con un círculo en medio que sirve para colocar lo que el espíritu indique y tiene la propiedad de deslizarse fácilmente.

JUEGO DE LA COPA: Es el más conocido por todos y tiene diversas variantes. Básicamente se compone de una copa de cristal, otra de cualquier tipo o un vaso. Allí el espíritu está encerrado y es por esto que, ante la menor abertura que tenga la copa que deja su interior al descubierto, el espíritu quedaría libre. Algunos confeccionan la tabla para que las preguntas tengan una respuesta escrita por el espíritu, y otros simplemente realizan preguntas que se responden por “si” o “no” y dependiendo del lugar al que se dirija la copa, será la respuesta (por Ej.: izquierda “si”, derecha “no”).

Como hacer una sesión…

Lo ideal para una sesión de estas, es que participen de 3 a 6 personas que posean una actitud cien por ciento positiva, libre de sentimientos depresivos, nada ansiosos e incrédulos y menos que tiendan al fanatismo. La Tabla Ouija debe ser usada con respeto y siempre debe existir un “líder” que sea quien canalice las fuerzas y sirva como guía a los demás en caso de tener que enfrentar una situación fuera de lo común.

Para su práctica hay momentos y lugares que facilitan el desarrollo de la sesión Ouija. En la noche, en sótano, en el campo, a la orilla del mar, a la luz de velas o una fogata, favorecen el clima para entrar en contacto con los del más allá.

Testimonios sobre estas experiencias sobran. Hay muchos espíritus vagando, buscando dónde y cómo regresar a la tierra.

En la actualidad, la tabla Ouija es el juego más aventurado en relación con lo esotérico y oculto que en este momento se encuentra al alcance de todos. Los que la usan terminan emocionados y excitados o temerosos y muchas veces anonadados por lo increíble de los resultados que ven ante sus ojos, sea como fuere, siempre la historia que se cuenta será emocionante y atractiva para todos, con excepción de los escépticos.

Es por ello que si el interés por este tipo de prácticas es una motivación para llevar a cabo una sesión, ante todo debes estar seguro de lo que se esta haciendo y tomarlo con gran responsabilidad y calma.

El más allá no es un cuento, la comunicación existe pero como siempre la decisión de conectarte con lo desconocido es solo tuya…..

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Algunos ejemplos de utilización de la ouija

La tabla ouija no es precisamente uno de esos artículos esotéricos que debe consultarse con ligereza y, menos aún, cuando se es algo impresionable. A veces, su uso es objeto de bromas -generalmente pesadas-, pero otras a tenido consecuencias nefastas para aquellos que han sabido interpretar los mensajes que puede transmitir.

Jennifer Lynn Sprigman, de 14 años vecina de Downers Grove, Illinois, había sido siempre una muchacha nerviosa e impresionable.

En diciembre de 1972 se encontraba con una compañera de la escuela, cuando a ésta se le ocurrió jugar un rato con la tabla ouija. Jennifer preguntó por curiosidad, a qué edad moriría.

Podía haber preguntado cuál sería el nombre de su futuro novio, o que edad se casaría y cuántos hijos tendría, pero no fue casual que su pregunta se relacionará con su oculto desequilibrio nervioso.

La plancheta dio una cifra, 18, y siguió con una palabra: asesinada. Las dos amigas rieron con la respuesta. Les parecía muy graciosa. Siguieron preguntando cosas relacionadas con la muerte de Jennifer: de qué forma moriría. La tabla contestó de inmediato; estrangulada.

La joven murió estrangulada, como anunció la tabla, el 3 de octubre de 1976 faltando dos semanas para su 18 aniversario. Jamás atraparon al asesino. La amiga de Jennifer consultó con la ouija, pero ésta no volvió a citar su nombre, ni dio el de su asesino.

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Se ha convertido en clásico del tema lo sucedido una tarde de enero de 1885, en la ciudad de San Petersburgo, cuando un joven jugaba con la tabla ouija que acababan de obsequiarle.

Obtuvo por conducto de ella un nombre: Andrei, que era el de su difunto padre. Cuando volvieron a jugar su madre y ella, el día 22, para ver si les ofrecía algo menos aburrido, sucedido al asombroso.

Apareció el nombre de Alejandra, seguido de 5 palabras: “Tienes que salvar a Nicolás”, que fueron seguidas por un curioso mensaje. Era la historia de un joven revolucionario llamado Mijaíl, que había sido sorprendido en una reunión clandestina y condenado a cinco años de destierro en Siberia.

El mensaje había sido emitido después de morir Mijaíl, cuando intentó huir de la prisión. Esta historia, que sería investigada por el Dr. Alexander Aksakov, gran aficionado a los fenómenos psíquicos, no pudo ser aclarada.

¿Había leído la joven de la ouija alguna novela, o escuchado una noticia que dejaron una profunda huella en su mente, sin que ella se diera cuenta, y fue a surgir, ligeramente transformada, como consecuencia de la velada del 22 de enero?

Resulta sumamente sencillo cometer fraudes con la tabla ouija. Fue lo que le sucedió a Clara Hoover, rica heredera que había sido invitada a tener una experiencia por su amiga Margaret Faulkner, amiga de toda la vida.

El New York Time del 6 de marzo de 1970 dio a conocer lo sucedido. La persona que se ocupó de manejar la tabla fue, lógicamente, la amiga, quien obtuvo un mensaje del más allá que resultó, oh maravilla, francamente favorable para ella: una ser venido del otro mundo ordenó a la joven heredera hacer entrega a la querida amiga de una abultada suma de dinero.

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El enrevesado caso de Patience Worth

La señora Curran se entretenía, allá por el año 1913, con una tabla ouija en compañía de su amiga Emily Grant.

La plancheta comenzó a moverse de improviso y señaló diversas letras para formar un texto venido del más allá. Parecía enviado por una mujer llamada Patience Worth –traducción: el valor de la paciencia-, dando así inicio a una de las comunicaciones por ouija más extraordinarias en los anales de la investigación psíquica.

A lo largo de 25 años, aquella Patience dictó, a través de la señora Curran, lo mismo novelas que epigramas y poemas.

El fenómeno fue estudiado por Walter Franklin Pierce, de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Boston. La Sra. Curran murió en diciembre de 1987 y parecía que con ella desaparecerían Patience y sus obras literarias. Pero no fue así, porque reapareció 30 años más tarde, en circunstancias harto curiosas.

Cierto Harold O´Neal recibió en la Navidad de 1967 una tabla ouija de obsequio de una de sus hijas. Le pareció una broma tonta, sabiendo todos que era bastante escéptico.

Pero, ante la insistencia del elemento femenino de su casa, se avino a utilizarla. Para su sorpresa, la plancheta se movió y señaló el nombre de un tal Jacob, completamente desconocido. O´Neal tuvo entonces deseos de saber algo más sobre los mensajes de la ouija y leyó varios libros. Conoció así la historia de Patience Worth.

Se le ocurrió preguntar a Jacob si lo conocía. La respuesta fue negativa. Una de las hijas del matrimonio, llamada Jathy, consultó entonces con la ouija y se puso en contacto por medio de ella con Patty Starry, joven de 17 años que había sido violada y asesinada cerca de la escuela, en Colorado.

Ella sí conocía a Patience. Poco después era la misma Patience quien mandaba un mensaje y algunos poemas recientes.

Declaró entonces que antes de ser Patience se había llamado Nora Fleming y había vivido en Escocia –como puede verse, todo en estos fenómenos tiene una relación: al hablar de ouija aparece la escritura automática, la reencarnación y el subconsciente- donde murió en 1928.

Algún tiempo después desapareció Patience y acudió a transmitir mensajes Hannah Pringles, quien declaró lo que sigue: Patience no volvería a aparecer, por una razón muy sencilla. Había vuelto a nacer el 17 de junio de 1969, en forma de niña encantadora, de unos padres que vivían en Connecticut.

Lo curioso de este caso es que otras personas, sabedoras de lo sucedido, lograron comunicarse con Patience y recibir de ella mensajes, a pesar de haber reencarnado en junio de 1969. En uno de ellos afirmó que jamás se comunicó con Harold O´Neal ni con nadie que no fuera la señora Curran.

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“Soy una chica de Cartagena, me llamo Desireé y voy contar esta historia que me paso a mi y a mis amigas una noche de Carnaval.

Antes de ir con la historia quisiera decir que soy una chica a la que le encantan todo lo que tenga que ver con el miedo,los espiritus,las cosas paranormales.A mi ya me ha ocurrido varias cosas, la gente me dice que es un don que tengo porque puedo ver los espiritus y sentir buenas o malas vibraciones.

El caso es que estábamos yo, mi amiga Laura, Vanessa, Yolanda y Patricia. Era Carnaval y en el pueblo donde veraneo hay mucha marcha, además la gente se queda a vivir todo el año.

Pues bien,ya teniamos planeado que esa noche queriamos hacer algo interesante, y pensamos en hacer la tabla de ouija. Al principio todas ibamos muy decididas pero conforme llegaba la hora más temiamos ese momento. El caso es que a las 21:00 horas salimos del pueblo con las bicis y nos fuimos a un cementerio muy, muy lejano del pueblo que está justo detras de una montaña escalofriante. Cuando llegamos aún no era la hora así que comenzamos a explorar el cementerio.

Cogimos las linternas y exploramos las tumbas. En aquel cementerio las tumbas tienen el nombre, la edad y la razon de porque se ha muerto cada persona. Estuvimos leyendo algunas y habian muchas interesantes como casos de asesinatos, suicidios…

El caso es que yo tropece con algo que estaba en el suelo. Empecé a cavar y pude ver que era una tumba enterrada
y comencé a leer enfocando con la linterna. Aquella tumba era la de un hombre que se llamaba Lucifarto, que tenia 35 años
y en la tumba ponia que la causa de la muerte es que era que se suicidó por que los espíritus se lo mandaron. Lo más sorprendente es que abajo del texto estaba el numero 666. Estaba todo oscuro, estabámos muy asustadas pero aún así quisimos seguir con el reto. Nos pusimos al lado de aquella tumba sacamos la tabla…

Invocamos a Lucifarto y nos dijo que nos fueramos y que lo dejaramos en paz. Nosotras no le hicimos caso y seguimos insistiendo, entonces fue cuando nos amenazó de muerte, rompió el vaso, la tabla salio volando… Nosotras bastante asustadas cogimos las bicicletas y nos fuimos, pero vimos que la puerta estaba ¡¡cerrada!!

¿Quién la podria haber cerrado si en ese cementerio los sábados
no hay guardia? El caso es que estabamos aterradas y atrapadas, entonces decidimos saltar. Pero tambien se nos presentaron más obstáculos, pues a mi amiga Yolanda no la dejaba salir. Estábamos ya todas fuera menos ella. No podia salir así que nos fuimos todas a buscar a mi madre y a gente que nos ayudara y a la pobre Yolanda la dejamos sola. Fue un trauma para ella y para todas.

El caso es que cuando abrimos entre todos la puerta tampoco podía salir: Entrábamos y saliamos todos, pero ella no podía. Todos estábamos bastante nerviosos hasta que mi madre cogió a mi amiga en brazos y la consiguió sacar de aquella terrible pesadilla.

Esta historia salió en el periodico del pueblo, junto a nuestra foto. Desde entonces ni se nos ha ocurrido hacer la ouija ni nos hemos atrevido a acercarnos por aquel cementerio.Cada vez que recordamos esta historia nos entra auténtico terror.”

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“Hola, me llamo Patricia. Esto es lo que me sucedió hace ahora 3 años en el pueblo de mi madre. Era muy pequeña y mis amigas decidieron hacer la ouija. Y yo también, cómo no.

Yo no tengo madre desde hace 4 años así que pensé que podría hablar con ella a través de la ouija aunque tenía mis dudas.

Empecé haciendo las típicas preguntas de si eres un espíritu bueno o malo y él me decía “sí” o “no”, pero en una de esas preguntas me di cuenta de que con quien había contactado era con mi madre.

Me di cuenta porque puso la fecha y la hora exacta de su muerte y deletreó mi nombre varias veces. También puso muchas fechas
que sólo mi familia y yo sabíamos; empecé a sentir mucho miedo y decidí quitar el dedo. Pero ella seguía deletreando mi nombre
y me dijo que no debía llorar más por ella porque estaba en un sitio precioso.

Nunca se lo he contado a nadie y jamás he vuelto a hacer la ouija.”


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