¿Se puede derrotar a la ruleta?

ruleta

Los juegos de azar son tan antiguos como la civilización. Los orígenes de la ruleta no están claros y hay indicios de que ya existía en la Edad Media, pero se considera que fue el científico francés Pascal, a mediados del siglo XVII, quien estableció el funcionamiento y las normas modernas con una rueda de treinta y seis compartimentos.

Más adelante, en el XIX, los hermanos Blanc introdujeron la rueda de treinta y siete compartimentos (añadiendo el 0), que se convirtió en el sistema canónico en todos los casinos. Básicamente, porque aumenta su probabilidad de ganar. Esto, por supuesto, lleva a que los jugadores se empeñen con mayor esfuerzo en «romper la banca» con algún sistema que ponga el azar a su favor. Y aquí no podemos sino nombrar a la familia Pelayo, unos genios españoles del casino que desarrollaron un sistema legal y de una fiabilidad más que sorprendente.

¿Son todas las ruletas iguales?

No, no lo son. Aunque todas las ruedas comparten el mismo modelo (números pares e impares en casillas que alternan colores rojo y negro), el rey de los casinos ha evolucionado y existen varios tipos de ruletas. Señalamos las principales.

Francesa

Consta de treinta y siete números (del 0 al 36). Si la bola cae en el 0 y el jugador está apostando 1 a 1 (pares/impares, rojo/negro, mayor/menor), el valor de la apuesta queda en «prisión». El jugador puede compartir la mitad con el casino o dejar la apuesta en prisión. Si gana la siguiente apuesta, se quedará con ese bote. Si no gana, se lo lleva el casino.

Inglesa

Sigue la misma estructura y normas que la francesa, pero si la bola cae en el 0, la cantidad apostada va a prisión dividida por la mitad.

Americana

La rueda tiene treinta y ocho casillas (de 0 a 36 y 00), lo que reduce las probabilidades de ganar. Según sean las normas de la casa, si la bola cae en 0 o en 00, la apuesta se pierde o se guarda la mitad.

¿Cómo se juega?

El concepto es muy sencillo: apostamos una cantidad de dinero a que ocurrirá cierto acontecimiento. Es posible hacer apuestas desde uno a doce números, pero la complejidad del sistema varía atendiendo a su posición (por ejemplo, cuadros o ángulos en apuestas cuádruples), de manera que elegir una apuesta u otra requiere de inteligencia y estrategia. Además, tenemos las apuestas «rojo o negro», en la que se apuesta por el color que saldrá; y «par o impar», donde interesa si el número es una cosa u otra.

En definitiva, la complejidad de las ruletas no está en depender solo de la suerte, sino también de establecer criterios de apuesta y saber qué conviene en cada jugada. Como los premios son muy jugosos, es inevitable que muchos jugadores se «profesionalicen» y estudien sistemas con los que vencer al casino.

¿Y los sistemas?

A lo largo de los años se han desarrollado muchos sistemas. Ninguno es ni puede ser infalible, pero sí es cierto que el buen uso de la ciencia estadística, las matemáticas, la observación y la psicología hacen que el juego corra muy a nuestro favor.

Los hay clásicos y novedosos, porque la «carrera armamentística» de las ruletas nunca deja de girar. Son, por ejemplo, los sistemas Patat, Pívot, Cannon o Paroli, entre muchísimos otros. Y también está, por supuesto, el desarrollado por los Pelayo. Cada uno es diferente y parte de diferentes premisas o situaciones, pero todos requieren paciencia, autocontrol y estrategia, así como mucha práctica y conocimiento de los pasos a seguir (en ocasiones, bastantes).

En definitiva, la ruleta es un juego apasionante pero, si el jugador se aleja de lo emocional, puede convertir el juego en un eficaz método para salir ganando.

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